Alcaldía de D. Cristóbal Mora Muñoz
Pozo Trompero. Año 1915. Manifestaba el Sr. alcalde a la
corporación que con motivo de la extracción de piedra y tierra para el afirmado
y reparación del pavimento de dichas calles en la villa, en el sitio conocido como cerro del Trompero, sito en el sureste, por encima de la Plazuela, se había descubierto un venero de agua potable que estimó de gran conveniencia aprovechar en beneficio de las clases pobres,
necesitadísimos de elemento tan preciado como es el agua, y más aquí, donde, por
desgracia, había tanta escasez. Se discutió la construcción de un pozo donde el
pleno, por unanimidad, aprobaba tan apreciado proyecto.
De esa manera el alcalde le daba el encargo al maestro de obra, D. José Torres Llavero, de la construcción de un pozo llamado pozo de Trompero; las obras se iniciaron el veinticinco del mes posterior, es decir, 25 de diciembre de 1915, Navidad.
En otro orden, el día 27 de octubre de 1915 se daba cuenta por el señor alcalde de la relación de los jornales empleados en el proyecto de la obra de reparación y afirmado de pavimentos de las siguientes calles: Campillos, Iglesia, travesía de plaza de la Constitución, por la puerta de la iglesia, hasta calle Espínola (hoy día calle la Cruz).
El cabildo acordó aprobar la relación de gastos del proyecto vigente y que se le abone la cantidad de ciento setenta y seis pesetas con setenta y cinco céntimos con cargo al proyecto en vigor a favor del encargado de obra D. José Torres Llavero.
Por esta fecha la corporación del ayuntamiento la conformaba los siguientes señores:
-Alcalde:
D. Cristóbal Mora Muñoz.
-Concejales en número de 7: D. Francisco Muñoz Sánchez, D. Antonio Torres Castro, D. Francisco Bonilla Domínguez, D. José Solís Jiménez, D. José González Torres, D. Manuel Álvarez, D. José Carbajal Rengel.
-Contribuyentes: vocales asociados 3, aunque eran variable hasta un número de 6, D. Antonio Sánchez Aguilar, D. José Borrego Nieto, D. Juan Notario González.
Juez de Paz. D. Pedro Solís Gozálvez.
Puesto de la Guardia civil en el Cortijo “Peñuela”
Cosa curiosa es la existencia de un puesto de la guardia civil en el cortijo de Navahermosa “Peñuela”, como se conoce popularmente. Al parecer, fue de manera transitoria, haciéndose cargo el ayuntamiento de proveer al mismo de cobertores y mantas para las camas del puesto. El gasto representó para los fondos municipales la cantidad de veintinueve pesetas, según consta en el recibo expedido por el industrial D. Bernabé Pérez Fernández, y que finalmente se libró en el cago de imprevistos.
Lo que no acabo de entender es cómo en un cortijo que era de propiedad privada se instaló un puesto de la guardia civil y, por si fuera poco, el ayuntamiento tenía que abastecer de mantas y cobertores al puesto. A no ser que por esas fechas fuese necesario por algunas razones municipales o política que no he alcanzado a averiguar.
También el ayuntamiento atendía a los más necesitados
El ayuntamiento, con cargo al crédito del artículo primero, capítulo quinto del presupuesto, libra a favor del farmacéutico municipal la cantidad de trescientas cuarenta y seis pesetas con noventa céntimos, importe de los trimestres cuarto del pasado año y primero del corriente, de las medicinas suministradas a los enfermos más pobres de la localidad, a razón de ciento setenta y tres pesetas con cuarentas y cincos céntimos cada trimestre.
Del mismo modo también se le paga un plus al médico municipal por el trabajo realizado en el matadero municipal para analizar los animales sacrificados. Esto me da a entender que por esta época no había veterinario municipal.
La luz eléctrica pública en Sierra de Yeguas
Como ya contaba en páginas anteriores, entre 1892 y 1912 se instalaba la luz eléctrica en la zona de Antequera. Tuvieron que pasar cinco años más para que llegara el tan deseado y necesario proyecto del fluido eléctrico a nuestro pueblo.
Así, el once de enero de 1917, el alcalde Mora Muñoz constataba y firmaba contrato de arrendamiento de la luz pública para nuestro pueblo con la empresa eléctrica a través de D. Francisco Gallardo Guerrero, arrendatario de la fábrica productora de aquel, instalada en Campillos, y a la vez con instalación transformadora de corriente aquí establecida, lo que se entiende que en este caso se está dentro de la recepción de subasta y concurso determinada.
De los 25 puntos del contrato, los más importantes podrían ser los siguientes;
1º . El contrato para el servicio del alumbrado público de esta Villa se llevará a cabo por el periodo de tiempo de seis años, que terminará el treinta y uno de diciembre de 1922.
2º. El contratista hará por su cuenta las instalaciones que el alumbrado público precise, siendo también de su cargo el material que en ello emplee.
3º. Las lámparas para el alumbrado público se colocarán en los sitios que determine el seños alcalde.
4º. El ayuntamiento queda obligado a dar toda clase de facilidades al contratista para la instalación de las lámparas que sean necesaria al objeto de evitar entorpecimiento y perjuicio.
5º. El contratista percibirá dos mil cuatrocientas pesetas por cada un año del alumbrado público de esta población, consistente en ochenta y seis lámparas.
Por suministro de fluido ---------- pesetas ------- 1.400·00
Por arriendo de la instalación ---- “ ------- 900·00
Ya con la luz eléctrica instalada, Sierra de Yeguas daba un paso de gigante hacia el progreso...
El 3 de marzo de 1917, siguiendo con el plan general de arreglo de la vía pública, aparece el siguiente escrito que transcribo:
Vista y examinada por el Ayuntamiento las relaciones de los jornales devengados durante las semanas del pasado mes de abril, con motivo de la obra de reparación y afirmado de las calles Plazuela, Harina y travesía de esta, hoy c/. Villavicencio, a la de Cardenal Espínola, hoy día C/ la Cruz, a cargo del maestro de obras D. José Torres Llavero, donde por unanimidad se aprobaba por sus totales importes de ciento treinta y ocho y otras de ciento diez y ciento tres pesetas, respectivamente, con cargo al crédito al presupuesto en ejercicio actual.
Por otra parte, también hubo reivindicación de labradores. Los labradores también hacían sus reivindicaciones, y, con todo derecho, se quejaban del mal estado de los caminos de circunvalación del pueblo, que para el próximo verano debería está arreglado, ya que a los carros cargados les eran a veces difícil circular, con la gravante del peligro de poder tener un accidente algún carro. El señor concejal de agricultura se hizo cargo de la peticiones para que se cumplieran lo antes posible.
Y, por si fuera poco, la gripe española
Como en estos momentos tenemos el contagio del virus de la gripe, he creído conveniente recordar el tema que ahora nos ocupa de la gripe española, y es que en ocasiones la vida te da más disgustos que satisfacciones. Por si fueran poco ya el mal vivir, la escasez de trabajo y la miseria por la que pasaba nuestro país, se declaró una pandemia de gripe en 1918, también conocida como Gripe española. Fue una pandemia causada por un brote de virus influenza a del subtipo H1N1.
Recibió el nombre de gripe española porque la pandemia ocupó una mayor atención de la prensa en España que en el resto de Europa, ya que no estaba involucrada en la guerra y, por tanto, no se censuró la información sobre la enfermedad. Aunque el origen del virus se acepta que fue de Estado Unidos- el 4 de marzo de 1918 en uno de los campamentos militares establecidos en Kansas- al comienzo de la I Guerra mundial se registró el primer caso. Mató entre 20 y 40 millones de persona. No se produciría el fin del contagio hasta 1920. Si la I Guerra se cobró 20 millones de vidas, las víctimas de esta gripe, pese a ser más del doble, no suelen recordarse en los libros de historia.
Y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, será también a partir de esa fecha de 1920 cuando empezaba a brillar la plaza de nuestro pueblo como paseo. Cabe señalar en este paseo los domingos y días de fiesta la presencia de niños, adolescentes, mujeres y algunos hombres a la salida de misa. Las mujeres y niñas pronto desaparecían, se iban a sus casas, pues no estaba muy bien visto quedarse en la plaza a no sé que fuera por alguna razón más que justificada, o que hubiera alguna manifestación religiosa; además, tenían que preparar la comida... Los niños varones sí se quedaban jugando, y los hombres, paseando; y antes de marcharse a comer los más pudientes, que a su vez eran los que habían salido de misa, se tomarían la copita de vino en los bares del momento. Por las mañanas, nuestra plaza se convertía en paseo y centro tertuliano de los mayores ya jubilados, y otros que se podían permitir el disfrute de la plaza paseando tranquilamente. Ya los árboles que se plantaron en la primera década daban su poquita de sombra, lo que hacía que la estancia fuera más agradable, sobre todo en verano.
Por otro lado, nuestra plaza, antiguamente llamada plaza de la Constitución, también era lugar donde se instalaban los mercados de abasto con variedades de artículos como hortalizas, algunas frutas, como la graná, membrillo, la breva e higo y, algunas veces, naranjas; puestos de legumbre, incluso cebada tostada para hacer el café. También se vendían animales, como gallinas, cerdos, cabras,... En fin, de todo un poco. Perduraría hasta finales de la primera mitad del pasado siglo XX.


.jpeg)