Retomamos alcaldes del siglo XX
Sesión
ordinaria del día 2 de septiembre de
1920
Elecciones para el nuevo alcalde
Habiendo sido señalada la sesión de este
día para cubrir la vacante
de alcalde ocurrida por el fallecimiento de D. Cristóbal Mora Muñoz, que
desempeñaba dicho cargo, el señor presidente accidental D. Francisco Muñoz
Sánchez cedió su puesto a D. Antonio Torres Castro, que es el concejal de menor
edad de los presentes en la sesión, elegidos con aplicación del artículo 29 de la ley
electoral, quien después de la lectura de los artículos 53 y siguientes de la
orgánica municipal, declaraba que quedaba en
suspenso por cinco minutos la sesión para que los concejales se
pusieran de acuerdo en la designación de candidato. Y transcurrido
el periodo de tiempo se procedió a la elección de alcalde, guardándose
estrictamente los términos del artículo 54 y párrafo 1º del 55 de la ley,
dando el escrutinio el siguiente resultado: D. Francisco Fernández Ruz, 8 votos y D. José Solís Jiménez, un voto.
Proclamado D. Francisco Fernández Ruz nuevo alcalde de Sierra de Yeguas al haber resultado elegido por mayoría
absoluta, tomando posesión del cargo de mano del presidente que le hacía entrega
del bastón de mando. De inmediato se le comunica al excelentísimo señor gobernador civil de la provincia para su conocimiento y demás efectos.
Después de la toma de posesión del nuevo alcalde D. Francisco Fernández Ruz citaba a la corporación para tratar el tema de presupuesto de ingresos y gastos carcelarios de este partido, correspondiente al próximo año de 1921 y 1922, pues, por entonces, en Campillos existía la cárcel que era competencia del juzgado del partido judicial, y al parecer, el ayuntamiento lo administraba. Pero por ser Campillos cabeza de partido, Sierra de Yeguas pertenece a dicho partido y será por lo que tendría que estar un representante del ayuntamiento a la hora de elaborar los presupuestos carcelarios.
La hacienda pública local y el estado político en España
Autorizando las disposiciones vigentes como
recursos ordinarios para las atenciones de los presupuestos municipales los
recargos del cincuenta y tres por ciento, respectivamente, sobre el impuesto de
células personales y contribución industrial, acordó el cabildo en votación
ordinaria utilízalos para el próximo ejercicio, debiendo tenerse en cuenta esta
decisión por la comisión de Hacienda al formular el proyecto de presupuesto del
año de 1920, 1921 y 1922.
Quiero entender que esto se trataba de un sobreimpuesto transitorio a los ya existentes por un tiempo limitado para solventar y sacar adelante los presupuestos municipales… Esto mismo, o algo parecido, yo llegué a conocerlo entre los años sesenta o setenta, no puedo precisar, y que solo duró un par de años, fue llamado el “préstamo personal”, y como había persona que no podían pagarlo lo pagaban haciendo algún trabajo municipal.
Este impuesto no llegaba en buen momento ya que la vida estaba cada día más difícil. Aunque el ayuntamiento necesitaba recursos monetarios, por lo que voy investigando, son muchas las cosas que hay precargadas al consistorio, y se esforzaban por sacarlo todo adelante: pagos de facturas de farmacia de medicina para los enfermos más pobres, o alimentos a los más necesitados del pueblo.
Cambio de gobierno en la nación
En España, en general, no iba bien las cosas, y los cambio de gobierno eran constantes, lo que no le daba estabilidad al país. Se daba la circunstancia de que los gobiernos apenas duraban un año. Manuel Allendesalazar Muñoz de Salazar, por entonces presidente del gobierno, cae en las elecciones de mayo de 1920 en favor del conservador Eduardo Dato. Este último, en principio, impulsó la necesidad de negociación para lograr la paz social, sin poderlo conseguir. Lo que le llevó más tarde a negociar con el rey Alfonso XIII el decreto de disolución de las cortes, convocando nuevas elecciones para diciembre de 1920. Este gobierno apenas duraría ocho meses.
A pesar de todos los esfuerzos, las manifestaciones callejeras, los enfrentamientos personales y el pillaje daban al traste con todos los gobiernos.
La violencia alcanzó al propio primer ministro. El 8 de marzo de 1921 Eduardo Dato fue asesinado en Madrid en la Puerta de Alcalá por tres anarquistas catalanes. El atentado sacudió a la opinión pública y marcó un punto de inflexión en la historia contemporánea de España. El magnicidio fue interpretado como un símbolo del deterioro político y social del país.
| Eduardo Dato |
El asesinato de Dato es recordado como uno de los magnicidios más impactantes de la historia contemporánea de España, junto con el de Cánovas del Castillo, José Canalejas o Carrero Blanco.
Y está claro que el reflejo de todo lo
que estaba pasando en el país llegaba también a las zonas rurales. El pillaje
era continuo también en nuestro pueblo, debido a la escasez de trabajo y mal
pagado. Y la inseguridad ciudadana era constante, a pesar de que todo se conocía,
pero el hambre no sabe de amistades...
El país caminaba en el desconcierto y caos político. Desde 1919 al 1921 se celebraron en España cinco elecciones generales, y eso era muy difícil de gobernar.
Los ayuntamiento por entonces estaban sobrecargados de competencias y no daban abasto en cumplir dignamente con todas ellas. En nuestro pueblo el ayuntamiento para apaliar un poco el paro allá por junio de 1921, nuevamente, emplea a obreros en arreglos de las circunvalaciones de caminos alrededor del pueblo con objeto de facilitar el movimiento de carruaje para el transporte de mieses y granos durante la próxima recolección de cereales.
Intento de creación de plaza de veterinario
El 9 de junio de 1921 el señor alcalde D. Francisco Muñoz Sánchez daba cuenta de que en el presupuesto ordinario aprobado para el actual ejercicio figuraba el crédito de quinientas pesetas con destino al pago del sueldo que devengue el supuesto veterinario municipal, y que por no existir aquí tal funcionario precisa proveer el cargo a fin de que el nombrado pueda entrar en su desempeño. Enterado el pleno, y visto los artículos 76 y 78 del reglamento general de mataderos, aprobó por real orden de 5 de diciembre de 1918 de veterinarios titulares de España, acordó por unanimidad se anuncie concurso por término de treinta días para la provisión de susodicho cargo.
Días más tarde, y visto por el
ayuntamiento el expediente en trámite para la provisión de plaza Inspector de
veterinario municipal, se dio por resuelta al no haberse presentado solicitud
alguna al expresado destino durante el periodo de treinta días por el que fue
abierto el concurso, acordó por unanimidad declarar desierto el mismo
y autorizar al señor alcalde para que lleve a cabo la necesarias cuestiones que procuraran el establecimiento aquí de
profesor veterinario interino para desempeñar tan importante cargo.
Nota: los textos que publicamos aquí son sacado de las actas municipales de la época, salvo algunas sugerencia, y comentarios que a veces el tema requiere.