jueves, 5 de marzo de 2026

     

De palmas y Domingo de Ramos

     El pasado domingo día 8 de febrero, de 2026,  la Hermandad de Jesús de la Bondad ,"Pollinica", de Sierra de Yeguas tenía la gentileza de nombrar Hermano Mayor Perpetuo, con una placa conmemorativa, al  excelentísimo ayuntamiento de nuestro pueblo  por su colaboración constante con esta querida hermandad serrana. También fuimos galardonados con reconocimientos la empresa de excavaciones y movimiento de terreno "Kiko" y el que escribe estas líneas,  Antonio Solís González, por razones de colaboración. De nuevo desde aquí quiero manifestar mi profundo agradecimiento con su directiva y con todos y cada uno de los componentes de la Hermandad. Sí, con mayúsculas, porque aunque su creación ha sido reciente en los tiempos, han sabido llegar a todo un pueblo serrano, a pequeños y mayores, con tesón, mucho esfuerzo, dedicación sin igual y un arte que nos demuestran en cada uno de sus actos religiosos y cofrades, en cada exposición del Sagrado Titular, en cada evento, en cada procesión de Domingo de Ramos. A mí me hace muy feliz verlos crecer cada año; ver ese fervor y esa pasión por hacer las cosas más que bien, y me recuerdan siempre los inicios de esta cofradía en aquellas tardes que echábamos después de trabajar en casa de mis buenos amigos y vecinos Pepe Arias y Mariluz Álvarez (q.e.p.d.), restaurando la imagen de La Borriquita. Quién nos iba a decir que décadas más tarde luciría como luce hoy, y sería una gran hermandad dirigida por tanta buena gente, serranos y serranas que se han desvivido para que luzca como nunca antes, para que brille cada Domingo de Ramos y para hacer de la cofradía una de las más queridas y esperadas cada Semana Santa. Y eso solo se consigue desde corazones nobles, como los que tienen todos y cada uno de los componentes de la Hermandad. Sí, con mayúsculas...

      Retomando el asunto del ayuntamiento,  quiero también manifestar de que ha sido un verdadero acierto dicho nombramiento, y lo digo no porque ahora esté colaborando, puesto que se viene haciendo desde el pasado siglo XX, que yo sepa.  Y me explico. Buceando e investigando ciertos archivos y actas capitulares, me encuentro documentos del año 1906 donde se justifican ya ciertas ayudas a la iglesia de Sierra de Yeguas con la compra de palmas blanca para la   procesión del Domingo de Ramos. Así que ya sabemos que, como poco, ya se traían palmas a Sierra de Yeguas  desde comienzo del siglo XX  para el Domingo de Ramos. Y es que en esos tiempo el ayuntamiento lo pagaba casi todo. Os sigo contando:

 Sesión de pleno del ayuntamiento del 6 de septiembre de 1906

    Para el Domingo de Ramos se acordaba se reintegre por el depositario la cantidad de cuarenta pesetas con cincuenta céntimos, con cargo al capítulo de imprevistos, importe de las palmas adquiridas para la procesión del Domingo de Ramos. En otro año, sesenta y cuatro pesetas, veinte céntimos, a D. Agustín Alonso de Elche por el  importe de palmas blancas para la pasada procesión del domingo de Ramos. Esto sucedía siendo alcalde de Sierra de Yeguas don Francisco Ruz Pozo.

Sesión del 18 de mayo de 1922 y siendo alcalde D. Francisco Fernández Ruz

     Domingo de Ramos: Dada cuenta de factura-recibo de la casa Hijos de Vicente Lledó de Sevilla, por valor de cincuenta y cinco pesetas por importe de cuarenta  palmas y gasto de transporte, servida para la función religiosa del Domingo de Ramos del presente año.  

     El ayuntamiento acordaba por unanimidad dicha factura, pues, como se puede comprobar, doce años después aparece otra factura de palmas, lo que da a entender que el ayuntamiento seguía colaborando con el día grande del Domingo de Ramos.

    Más tarde, ya en los años  de mi niñez y  adolescencia, no recuerdo en las procesiones del Domingo de Ramos que se siguiera trayendo dichas  palmas. Ya mediados de los años sesenta en adelante sí se portaban en la procesión palmas verdes que, días antes, se habían cortado de las palmeras que habían en el atrio de la puerta de nuestra iglesia, además de ramas de olivo, tal y como demuestra la fotografía que presento más abajo. 

   Tendrían que pasar otros veinticinco años, más o menos, celebrando el mismo sistema de procesión, hasta que en el año 1985 un grupo de amigos pensamos en la posibilidad de crear la procesión de Jesús de la Bondad, "Pollinica". Con la creación de la hermandad, ya desde el primer momento, lo tuvimos bastante claro: la financiación tendría que ser como el resto de las hermandades serranas. Teníamos que correr con todos los gastos a partir de los medios tradicionales que suelen tener las hermandades para recaudar fondos: lotería, banquete del Domingo de Resurrección, rifas, etc. Se trabajaba mucho, pero muy a gusto. Éramos un grupito reducido y nos teníamos que multiplicar. También hay que decir que las demás hermandades serranas colaboraban con nosotros en lo que buenamente podían. Y es que por aquellos años de mediados de los ochenta todavía no contaban las hermandades con la colaboración del ayuntamiento. Hasta tal punto que hubo unos años en que la música para acompañar la procesión del Domingo de Resurrección tenía que ser sufragada entre todas las hermandades de Sierra de Yeguas.

    De nuevo se empezó a traer al pueblo las palmas blancas de Alicante, de la empresa Hermanos de Gazapas Ozaez. Pero en esta ocasión ya era la propia hermandad la encargada de la compra,  que a su vez se les vendía a las mamás de los niños y niñas del pueblo, con un pequeño margen de ganancia para la hermandad. Los primeros años era mi mujer, Rosario, la encargada de venderlas en la tienda que teníamos en mi calle Iglesia, en el bajo de mi casa. Recuerdo cómo mis hijas se ponían de contentas cuando llegaba el camión de las palmas para dejarlas en la trastienda, y rápidamente se dedicaban a revisarlas todas para elegir las más altas...Luego subían corriendo para guardarlas bajo la cama, a salvo de la luz, para que estuvieran perfectas el Domingo de Ramos. Siempre se vendían todas. Era la ilusión de los más pequeños. Años más tarde se estuvieron vendiendo las palmas en la tienda de doña Antonia Ruz Trujillo, esposa de mi amigo don Antonio  Ruz Martín (q.e.p.d.), en calle Real alta.

    De la misma manera también se contrataba la banda de cornetas y tambores, así como la compra de las flores para el trono del sagrado titular. 

    Tuvo que pasar una veintena de años para que de nuevo el ayuntamiento de nuestro pueblo empezara a colaborar con las  bandas de música, y no solo con la Hermandad de la Pollinica, sino también con las demás procesiones de Gloria: Inmaculada, San Bartolomé, San Isidro. Incluso con la música del Domingo de Resurreción. Desde entonces nuestro excelentísimo ayuntamiento está ahí, aportando su ayuda incondicionalmente hasta nuestros días.

   El próximo 7 de marzo tendremos un día grande con la Hermandad de Jesús de la Bondad, pues se llevará a cabo el Pregón y la presentación del cartel de la Semana Santa de Sierra de Yeguas 2026. Estoy completamente seguro de que será una tarde inolvidable, emocionante y sentida de la mano de las dos pregoneras de este año, doña María Reyes Torres Torres y su hija Rocío Fernández Torres. 

    De nuevo, enhorabuena a esta gran hermandad por haber llevado tan lejos a una humilde Borriquita, una sagrada imagen cuyo rostro milagroso y manos se salvaron de las llamas. Nuestra querida Pollinica, que llegó para quedarse por siempre en el corazón de los serranos.  

                            Borriquita, borriquita, 

       qué suerte más grande has tenío, 

por llevar sobre tu lomo 

                          al mejor de los nacíos.

Los cuatro portadores de palmas somos: 
Antonio Domínguez Cordero, Antonio Solís
González, Juan Ramón LLavero Sánchez
y Pepe González Aguilar. 
Año entre 1964 y 1965.

    





lunes, 9 de febrero de 2026

 

Alcaldía de D. Cristóbal Mora Muñoz

    Pozo Trompero. Año 1915. Manifestaba el Sr. alcalde a la corporación que con motivo de la extracción de piedra y tierra para el afirmado y reparación del pavimento de dichas calles en la villa, en el sitio conocido como cerro del Trompero, sito en el sureste, por encima de la Plazuela, se había descubierto un venero de agua potable que estimó de gran conveniencia aprovechar en beneficio de las clases pobres, necesitadísimos de elemento tan preciado como es el agua, y más aquí, donde, por desgracia, había tanta escasez. Se discutió la construcción de un pozo donde el pleno, por unanimidad, aprobaba tan apreciado proyecto.

  De esa manera el alcalde le daba el encargo al maestro de obra, D. José Torres Llavero, de la construcción de un pozo llamado pozo de Trompero; las obras se iniciaron el veinticinco del mes posterior, es decir, 25 de diciembre de 1915, Navidad.

     En otro orden, el día 27 de octubre de 1915 se daba cuenta por el señor alcalde de la relación de los jornales empleados en el proyecto de la obra de reparación y afirmado de pavimentos de las siguientes calles: Campillos, Iglesia, travesía de plaza de la Constitución, por la puerta de la iglesia, hasta calle Espínola (hoy día calle la Cruz).

      El cabildo acordó aprobar la relación de gastos del proyecto vigente y que se le abone la cantidad de ciento setenta y seis pesetas con setenta y cinco céntimos con cargo al proyecto en vigor a favor del encargado de obra D. José Torres Llavero.

      Por esta fecha la corporación del ayuntamiento la conformaba los siguientes señores:

-Alcalde: D. Cristóbal Mora Muñoz.

-Concejales en número de 7: D. Francisco Muñoz Sánchez, D. Antonio Torres Castro, D. Francisco Bonilla Domínguez, D. José Solís Jiménez, D. José González Torres, D. Manuel Álvarez, D. José Carbajal Rengel.

-Contribuyentes: vocales asociados 3, aunque eran variable hasta un número de 6, D. Antonio Sánchez Aguilar,  D. José Borrego Nieto, D. Juan Notario González.

Juez de Paz.  D. Pedro Solís Gozálvez.


                Puesto de la Guardia  civil en el Cortijo “Peñuela”

      Cosa curiosa es la existencia de un puesto de la guardia civil en el cortijo de Navahermosa “Peñuela”, como se conoce popularmente. Al parecer, fue de manera transitoria, haciéndose cargo el ayuntamiento de proveer al mismo de cobertores y mantas para las camas  del  puesto. El gasto representó  para los  fondos municipales la cantidad  de veintinueve pesetas, según consta en el recibo expedido por el industrial D. Bernabé Pérez Fernández, y que finalmente se libró en el cago de imprevistos. 

     Lo que no acabo de entender es cómo en un cortijo que era de propiedad privada se instaló un puesto de la guardia civil y, por si fuera poco, el ayuntamiento tenía que abastecer de mantas y cobertores al puesto. A no ser que por esas fechas fuese necesario por algunas razones municipales o política que no he alcanzado a averiguar. 

También el ayuntamiento  atendía a los más necesitados

     El ayuntamiento, con cargo al crédito del artículo primero, capítulo quinto del presupuesto, libra a favor del farmacéutico municipal la cantidad de trescientas cuarenta y seis pesetas con noventa céntimos, importe de los trimestres cuarto del pasado año y primero del corriente, de las medicinas suministradas a los enfermos más pobres de la localidad, a razón de ciento setenta y tres pesetas con cuarentas y cincos céntimos cada trimestre.

    Del mismo modo también se le paga un plus al médico municipal por el trabajo realizado en el matadero municipal para analizar los animales sacrificados. Esto  me da a entender que por esta época no había veterinario municipal.

                                     La luz eléctrica pública en Sierra de Yeguas

      Como ya contaba en  páginas anteriores, entre 1892 y 1912 se instalaba la luz eléctrica en la zona de Antequera. Tuvieron que pasar cinco años más  para que llegara el tan deseado y necesario proyecto del fluido eléctrico a nuestro pueblo.

     Así, el once de enero de 1917, el alcalde Mora Muñoz constataba y firmaba contrato de arrendamiento de la luz pública para nuestro pueblo con la empresa eléctrica a través de D. Francisco Gallardo Guerrero, arrendatario de la fábrica productora de aquel, instalada en Campillos, y a la vez con instalación transformadora de corriente aquí establecida, lo que se entiende que en este caso se está dentro de la recepción de subasta y concurso determinada.

     De los 25 puntos del contrato, los más importantes podrían ser los siguientes;

1º . El contrato para el servicio del alumbrado público de esta Villa se llevará a cabo por el periodo de tiempo de seis años, que terminará el treinta y uno de diciembre de 1922.

2º. El contratista hará por su cuenta las instalaciones que el alumbrado público precise, siendo también de su cargo el material que en ello emplee.

3º. Las lámparas para el alumbrado público se colocarán en los sitios que determine el seños alcalde.

4º. El ayuntamiento queda obligado a dar toda clase de facilidades al contratista para la instalación de las lámparas que sean necesaria al objeto de evitar entorpecimiento y perjuicio.

5º. El contratista percibirá dos mil cuatrocientas pesetas por cada un año del alumbrado público de esta población, consistente en ochenta y seis lámparas.

                         Por suministro de fluido ---------- pesetas ------- 1.400·00

                         Por arriendo de la instalación ----  “      -------     900·00

       Ya con la luz eléctrica instalada, Sierra de Yeguas daba un paso de gigante hacia el progreso...

       El 3 de marzo de 1917, siguiendo con el plan general de arreglo de la vía pública, aparece el siguiente escrito que transcribo:

      Vista y examinada por el Ayuntamiento las relaciones de los jornales devengados durante las semanas del pasado mes de abril, con motivo de la obra de reparación y afirmado de las calles Plazuela, Harina y travesía de esta, hoy c/. Villavicencio, a la de Cardenal Espínola, hoy día C/ la Cruz, a cargo del maestro de obras D. José Torres Llavero, donde por unanimidad se aprobaba por sus totales importes de ciento treinta y ocho y otras de ciento diez y ciento tres pesetas, respectivamente, con cargo al crédito al presupuesto en ejercicio actual.

     Por otra parte, también hubo reivindicación de labradores.  Los labradores también hacían sus reivindicaciones, y, con todo derecho, se quejaban del mal estado de los caminos de circunvalación del pueblo, que para el próximo verano debería está arreglado, ya que a los carros cargados les eran a veces difícil circular, con la gravante del peligro de poder tener un accidente algún carro. El señor concejal de agricultura se hizo cargo de la peticiones para que se cumplieran lo antes posible.

                                   Y, por si fuera poco, la gripe española

     Como en estos momentos tenemos el contagio del virus de la gripe, he creído conveniente recordar el tema que ahora nos ocupa de la gripe española, y es que en ocasiones la vida te da más disgustos que satisfacciones. Por si fueran poco ya el mal vivir, la escasez de trabajo y la miseria por la que pasaba nuestro país, se declaró una pandemia de gripe en 1918, también conocida como Gripe española. Fue una pandemia causada por un brote de virus influenza a del subtipo H1N1.

      Recibió el nombre de gripe española porque la pandemia ocupó una mayor atención de la prensa en España que en el resto de Europa, ya que no estaba involucrada en la guerra y, por tanto, no se censuró la información sobre la enfermedad. Aunque el origen del virus se acepta que fue de Estado Unidos- el 4 de marzo de 1918 en uno de los campamentos militares establecidos en Kansas- al comienzo de la I Guerra mundial se registró el primer caso. Mató entre 20 y 40 millones de persona. No se produciría el fin del contagio hasta 1920. Si la I Guerra se cobró 20 millones de vidas, las víctimas de esta gripe, pese a ser más  del doble, no suelen recordarse en los libros de historia.

      Y aprovechando que  el Pisuerga pasa por Valladolid, será también a partir de esa fecha de 1920 cuando empezaba a brillar la plaza de nuestro pueblo como paseo. Cabe señalar en este paseo los domingos y días de fiesta la presencia de niños, adolescentes,  mujeres y algunos hombres a la salida de misa. Las mujeres y niñas pronto desaparecían, se iban a sus casas, pues no estaba muy bien visto quedarse en la plaza a no sé que fuera por alguna razón más que justificada, o que hubiera alguna manifestación religiosa; además, tenían que preparar la comida... Los niños varones sí se quedaban jugando, y los hombres, paseando; y antes de marcharse a comer  los más pudientes, que a su vez eran los que habían salido de misa, se tomarían la copita de vino en los bares del momento. Por las mañanas, nuestra plaza se convertía en paseo y centro tertuliano de los mayores ya jubilados, y otros que se podían permitir el disfrute de la plaza paseando tranquilamente. Ya los árboles que se plantaron en la primera década daban su poquita de sombra, lo que hacía que la estancia fuera más agradable, sobre todo en verano.

     Por otro lado, nuestra plaza, antiguamente llamada plaza de la Constitución, también era lugar donde se instalaban los mercados de abasto con variedades de artículos como hortalizas, algunas frutas, como la graná, membrillo, la breva e higo y, algunas veces, naranjas; puestos de legumbre, incluso cebada tostada para hacer el café. También se vendían animales, como gallinas, cerdos, cabras,... En fin, de todo un poco. Perduraría hasta finales de la primera mitad del pasado siglo XX.

 

                                       


      

lunes, 5 de enero de 2026

 

      Retomamos: alcaldes del siglo XX  en Sierra de Yeguas                     

                 Sesión inaugural del día 1º de enero de 1914

     Elección de nuevo alcalde en sustitución del actual D. Francisco Arias Vallejo: Reunidos en la casas consistorial, a las doce, y bajo la presidencia del Sr. alcalde D. Francisco Arias Vallejo, los señores concejales de este municipio para celebrar la sesión inaugural del presente bienio, y abierta por el Sr. presidente, el infrascrito secretario daba lectura a los artículos 52 y 23 de la vigente ley municipal del 2 de octubre del 1877, así como  a la lista de los señores concejales.  Inmediatamente el Sr. alcalde invitó a los nombrados a que tomaran asiento en los escaños del consistorio, después de lo cual, y dada posesión al nuevo ayuntamiento, se retiraron los concejales que, con arreglo a la ley, les corresponde cesar, y fueron: D. Francisco Torres Prieto, D. Juan Fría García, D. Francisco José Torres Notario y D. Pedro Reina Escobar, terminando con ellos esta primera parte de la sesión.

     Acto seguido el mismo alcalde depositaba sobre la mesa la insignia de su cargo y cedía la presidencia interina a D. Antonio Torres Castro, que es el concejal de mayor edad entre los proclamados, con arreglo  al artículo 29 de la vigente ley electoral, quien disponía la lectura de los artículos 53, 54 y 55 y párrafo 1º de la citada ley orgánica, declarando que, debiéndose proceder a la elección de alcalde en la forma que dispone  el artículo 54, suspendía por cinco minutos la sesión para que los concejales se pusieran de acuerdo en la designación de candidato.

     Reanudada y anunciada en alta voz por la presidencia que iba a procederse a la votación de alcalde, se daba comienzo llamando sucesivamente a todos los concejales presentes por orden de mayor edad, en la forma que dispone la real orden  de 16 de junio de 1909. Por su parte, acercándose a la mesa, depositaron  en la urnas dispuesta al efecto sus papeletas, después de lo cual, y una vez emitido los votos, el presidente procedía a verificar el escrutinio, que ofreció el resultado siguiente:

     - D. Cristóbal Mora Muñoz, diez votos – 10 

     - D. Francisco Muñoz Sánchez, un voto -1

     Leído el resultado de la votación, el presidente manifestaba que, siendo once el total número de concejales que compone este ayuntamiento, es elegido D. Cristóbal Muñoz Sánchez alcalde de Sierra de Yeguas con mayoría absoluta.

     Recibiendo de manos del presidente interino las insignias del cargo de alcalde presidente, y ocupando inmediatamente la presidencia, dando a continuación las gracias  a sus compañeros por la decisión con la que había sido honrado,  ofreció corresponder a la confianza en el depositada y dispuso que, por el mismo orden, de igual modo fueron elegidos los teniente de alcalde.

     Así pues, el gobierno de Sierra de Yeguas del año 1914 quedó como sigue:

Alcalde: D. Cristóbal Moras Muñoz; 

1º teniente de alcalde: D. Francisco Muñoz Sánchez; 2º teniente de alcalde D. Antonio Torres Castro.

Concejales: D. Francisco Martín Torres; D. Manuel García Rodríguez; D. Manuel Álvarez Méndez; D. José González Torres; D. Francisco Arias Vallejo; D. José Arias Vallejo; D. José Solís Jiménez; y D. Francisco Bonilla Domínguez.   

     Por último, se ponía a discusión el número de sesiones ordinarias que habrán de celebrarse por el ayuntamiento, así como los días y horas más cómodos para la asistencia a ellas de los señores concejales, acordándose por unanimidad que se tenga lugar una en cada semana y los jueves de estas a las ocho de la tarde.

     Por último se dio por terminada la sesión inaugural, extendiéndose la presente acta, de cuyo resultado se acordaba dar conocimiento al excelentísimo señor gobernador civil de la provincia, firmándola los tres concejales allí presentes, ya nombrado anteriormente, de todo lo cual certificaba el secretario.                                     

      Sesión del día 29 de enero de 1914

     De los primeros acuerdos más importantes tomados por el nuevo gobierno municipal, encabezado por el flamante nuevo alcalde D. Cristóbal Mora Muñoz, fue las elecciones al senado de la nación. Hallándose sobre la mesa el expediente tramitado para la formación de las listas de electores con derecho a votar compromisarios para las elecciones de senadores, y resultando de dichos documentos que durante el periodo de veinte días que aquellas estuvieron expuesta al público no se había producido reclamación alguna de inclusión ni exclusión, el ayuntamiento de Sierra de Yeguas acordaba la publicación  definitiva antes del día ocho de marzo próximo, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 29 de la ley de 8 de febrero de 1877

       La plaza de Andalucía en proceso de construcción

    En esta segunda década del siglo XX se tomaba ya conciencia de ir configurando y ejecutando la plaza de nuestro pueblo Sierra de Yeguas, que por entonces se llamaba plaza de la Constitución. Por estos tiempos que estamos narrando solo se contaba con una llanura  marcada con cantones de piedra, lo que sería el recinto de la plaza y las calles que la rodea; el suelo era de tierra y quiero pensar que ya habría algunos bancos de hierro y madera.

      En el año 1915, con este nuevo alcalde D. Cristóbal Mora Muñoz, se plantaban 24 árboles de acacias y algarrobos silvestres en la plaza de la Constitución. Todavía se conservan algunos ejemplares de esos árboles, convirtiéndose hoy en día en árboles centenarios.

                                                            2 de septiembre de 1915
       El señor alcalde Mora Muñoz daba cuenta de los gastos producidos por el depósito municipal de los gastos originados por la función religiosa, procesión y velada en honor del santo patrón San Bartolomé, el día 24 de agosto del presente año, que asciende a setecientas setenta y tres pesetas, y hallándose justificadas todas las partidas de que consta dicha cuenta, acordó el ayuntamiento por unanimidad aprobarla,  con cargo al crédito del artículo tercero, capítulo noveno del presupuesto vigente.

      Entendemos por “velada”, según el diccionario de la RAE., en su segunda acepción, lo siguiente: "Concurrencia nocturna a una plaza o paseo público, iluminado con motivo de aluna festividad".

     Esto de velada me deja un poco descolocado, ya que en anteriores páginas, y concretamente en el año 1902 se recoge ya como feria durante los días 24, 25 y 26 de agosto; y de nuevo aquí se habla de velada. Esto me da a pensar que no estuviera la feria del todo consolidada, y que algunos años solo se celebrara la festividad de San Bartolomé. ¡Que nada es de extrañar!, puesto que con la Semana Santa pasaba eso, que había años que no salían las procesiones y años que solo salía una imagen, y hablo ya de los años 60 y 70, así que no me extraña que con la feria pasara eso en las primeras décadas del siglo XX. Al menos sí sabemos que se realizaba ya a principios del siglo XX una celebración con motivo del día grande de San Bartolomé.

     En el próximo capítulo seguiremos con los hechos y mando del alcalde D. Cristóbal Mora Muñoz.

viernes, 5 de diciembre de 2025

 

Otros datos sobre la historia de D. Alonso de Reyna y Pedrosa, natural de Sierra de Yeguas, marqués consorte de Cerverales, de Estepa

     Bernardo de Quirós nos narra la extinción de la temible cuadrilla de bandoleros de los Berracos, por el Marqués, según constaba en el archivo del decano accidental del Ilustre colegio de abogados de Sevilla en 1926, don Joaquín de Palacios, en los documentos que titula Cuadernos de R. G. de la B.

     Otros datos que ilustran, una vez más, la actividad de la casa-palacio en estos sucesos históricos, lo argumenta lo acontecido un 5 de septiembre de 1794. El primer secretario del despacho, don Eugenio de Llaguno, se dirige desde el palacio de la Granja de San Ildefonso al escribano de Cámara de la Real Audiencia de Sevilla, D. Bernardo de Riega, dándole a conocer haber recibido un memorial del marqués viudo de Cerverales, maestrante de Ronda y alcalde ordinario de la villa de Estepa; cuya copia le adjunta, en la que este "ha expuesto ser muy distinguidos los servicios que refiere haber hecho en persecución y prisión de malhechores", y le requiere para que "averiguando las noticias oportunas informe lo que se le ofrezca sobre los servicios que hayan hecho en el asunto el citado referente y los sujetos que menciona". Poco más tarde, concretamente el 4 de diciembre, vuelve Llaguno a dirigirse a Riega ante la nueva insistencia del marqués de Cerverales.

     Paralelamente a estas gestiones con el gobierno de la Nación de Sevilla, el regente de la Real Audiencia, D. Manuel Soto, solicita de la secretaría de la sala del crimen un certificado de los méritos del marqués de Cerverales en relación con la causa seguida contra Pablo y Faustino de Reina, conocido como los Berracos, y de su cuadrilla. Y en efecto, el escribano D. Bonifacio Polanco Cuadra, lo tramita así:" Certifico yo el infrascrito Escribano de Cámara interino del Crimen de la Real Audiencia de esta Ciudad , que ante los Sres. Gobernador y Alcalde de la misma pende y se sigue causa escrita por la justicia de la villa de Estepa contra Faustino y cómplices, cuya cuadrilla remitió a dicho tribunal por el proceso..."

     Don Alonso de Reina y Pedrosa fue bautizado en la iglesia de la Sierra de las Yeguas en el año 1747. Su fe en el libro 5º, al folio 2º.

     Los segundos Marqueses tuvieron varios hijos, entre ellos Miguel, Jorge y Manuel. El mayor murió antes que su madre, por lo que le sucedió su hermano:

     Tercer marqués: D. Jorge María de Reyna  y Alor de Messía, nacido en Estepa el veinticinco de septiembre de  mil setecientos setenta. Al igual que su padre, fue maestrante de Ronda, doctor en derecho y un gran erudito, hecho no muy común en la aristocracia española de la época. Fue catedrático de la Universidad de Osuna. En el salón de acto (o paraninfo) de las antiguas aulas universitarias, después y hasta fechas recientes Instituto de Bachillerato Francisco Ramírez Marín, existe un cuadro de D. Jorge de Reyna pintado por Antonio García Real, con la siguiente inscripción:

     El Excmo. Sr. D. Jorge de Reyna, Marqués de Cerverales, varón doctorísimo, doctor en derecho y bachiller en cánon, de eminente renombre. Fue alumno de esta Universidad. 

            Fincas que poseía D. Alonso de Reyna Pedrosa en Sierra de Yeguas

      Los Toriles y el cortijo el Concejil fueron de las últimas fincas que vendieron en Sierra de Yeguas los descendientes del marqués de Cerverales para concentrar sus explotaciones agrarias en Estepa.

   De los Toriles, una parte se vendió a D. Gabriel Carvajal Rengel y a Doña Carme Luna Torres, por doña Natalia Filomena Juárez Fernandez de Córdoba, marquesa viuda de Cerverales; las otras partes se compraron por Carvajal Rengel, creo que abuelo de D. José Carvajal Aguilar (Pepito)  y D. Francisco Carvajal Rengel (Curro de la Plaza). Estas dos fincas serían después del Instituto Nacional de Colonización. Todos los compradores eran de Sierra de Yeguas.

     La otra finca del cortijo el Concejil (El nombre surge porque las tierras eran del consejo de Sierra de yeguas, que fueron desamortizadas), fue ofrecida en venta a las siguientes personas: D José Borrego Nieto, D. Francisco Casero Ramírez, y D. Pedro Solís Gozálvez. Al final se adquirió por este último. Como consecuencia de su muerte en la guerra civil, así como la de su único hijo, en la actualidad ha pasado a los familiares, sobrino de su mujer, los Santaella. También este comprador era de Sierra de Yeguas.

     Por su parte, la casa palacete que poseía en Sierra de Yeguas en calle Real Alta, fue comprada por D. José Borrego, hoy día edificio de nueva construcción y propiedad de viuda e hijas de D. Antonio Ruz Martín, "Verbena".

     También podéis encontrar la genealogía de los marqueses de Cerverales, hasta el octavo marqués, con el apellido de Reyna, descendiente de Sierra de Yeguas.

(Datos sacado del libro Nostalgia Serrana, de Antonio Solís González, servidor de ustedes).

martes, 11 de noviembre de 2025

                     

                 Un personaje ilustre de Sierra de Yeguas

     Cuando estaba en el colegio, en primaria, y contaba con diez años, el tema que más me gustaba era la de Historia de España, con todos esos personajes como D. Pelayo, El Cid Campeador o Viriato. Eran los temas que siempre me aprendía más rápido. En mi mente  siempre me rondaba la pregunta de por qué no existía ningún personaje de aquellos antiguos que fuese de Sierra de Yeguas. Y lo que son las cosas, por esa afición que siempre he tenido a la lectura e investigación de todo tipos de documentos y datos referente a nuestro pueblo  encuentro a un personaje serrano, lo cual me hizo mucha ilusión. Se trataba de Don Alonso de Reina Pedrosa, un personaje y tema que  para mí tiene una gran importancia, pues se trata del Marqués de Cerverales, quien tuvo influencia serrana con el apellido  Reina,  y que duraría hasta el octavo marqués.

     El título de Marqués de Cerverales fue otorgado por el Rey D. Fernando VI el 8 de mayo de 1753 a Don Manuel de Bejarano y Campañón. Sobrino carnal del vicario Dr. Bejarano, con el título previo de vizonde de Bejarano. La denominación de Cerverales corresponde a una finca existente en Estepa y que aún pertenece a la familia. Con este mismo nombre, hace unos años, el Ilustrísimo Ayuntamiento de Estepa (Sevilla) rotuló una calle en la nueva área de expansión urbana.

      El primer marqués se casó con doña María H. de Argumosa y Riperdá. Tuvieron como única descendencia un varón llamado don Manuel de Bejarano y Argumosa, que falleció antes de morir su padre, por lo que el título pasa a una prima hermana de éste, doña Isabel María de Alor-Messia y Bejarano.

      Segundo marqués. En este caso, marquesa, doña Isabel María de Alor-Messia y Bejarano (1747) - (1779). Casó con don Alonso de Reyna y Pedrosa (1747- 1823), que fue Maestrante de Ronda y Regidor de Estepa por el estado noble. Don Alonso de Reina, que era natural de Sierra de Yeguas, tuvo una destacada actuación en la batalla de Bailén contra los franceses en la Guerra de la Independencia. El documento acreditativo está en el archivo de Cerverales, y pudiera ser esta la causa de que pasara desapercibido para algunos historiadores. Se trata de un árbol genealógico de la familia de Reina iniciado a principios del siglo XVII, y  que finaliza en el año 1815. En dicho documento está escrito lo que sintetizamos a continuación:

     "Don Alonso de Reyna y Pedrosa, Maestrante de Ronda, Marqués viudo de Cerverales, luego que tuvo noticia de que los franceses habían pasado a España, convocó a los sirvientes y alistó a los mozos, que en su eficacia pudo. Salió de Estepa para Córdoba, con más de trescientos hombres.

     Estando de camino, le llegó el aviso de que el enemigo estaba en Benamejí, e inmediatamente fue a su encuentro para enfrentarse a él. Continuó alistando a más hombres en aquellos parajes. Más adelante marchó con sus gentes a Córdoba, donde se unió al ejército del general Francisco Javier Castaño y Aragón, para seguir con él hasta Bailén (lugar en el que se celebraría la famosísima batalla de este nombre en la que se venció a las tropas napoleónicas que estaban al mando del general Pierre Antoine Dupont de L´Etang). Mientras estaban en Córdoba repelieron una escaramuza de parte del ejército francés, que tuvo que retirarse con pérdidas de equipos, armas y caballos".

      Hay que valorar debidamente el hecho de que cuando D. Alonso protagoniza la mencionada expedición, contaba con 60 años, lo que realza aún más la valía de la gesta realizada. 

Fachada de la casa-palacio de los marqueses de Cerverales
en la calle Castillejos de Estepa (Sevilla). 
Fotografía del libro
Nostalgia Serrana, de Antonio Solís González, en el capítulo
dedicado a La villa de Estepa y su relación con Sierra de Yeguas.

      Con anterioridad a estos hechos, don Alonso de Reyna,  en su calidad de regidor de Estepa, tuvo una brillante actuación como organizador de fuerzas, que lucharon en muchos casos con gran éxito contra el bandolerismo. Don José Santo Torres en su libro El bandolerismo en Andalucía y su antiguo reino  (tomo I, pagina 191 a 194, de la primera edición de octubre de 1991), nos dices que ante la influencia de las cuadrillas de bandoleros en nuestro entorno se hicieron indispensables medidas extraordinarias para su persecución, por lo que se crea en 1797 "La partida de Estepa", según consta en el archivo histórico de la Real Audiencia de Sevilla. Estuvo formado por un director, que era el alcalde del estado noble de la villa; el Sr. Marqués de Cerverales; un comandante, don Julián Jaro; seis cuadrilleros de a caballo y cuatro de a pie, y un número indeterminado de supernumerarios que el documento no especifica.

     Por consiguiente, don Alonso de Reyna y Pedrosa prestó, como estamos observando, valiosísimos servicios a Estepa y sus lugares, así como a la causa del bandolerismo en toda la comarca.

     En su día, el excelentísimo Ayuntamiento de Sierra de Yeguas rotuló una calle dedicada al Marqués de Cerverales,  que va desde la calle El Pilar hasta el recinto ferial.

    ¡Cuánto me hubiese gustado tener estos escritos en mi época del colegio! Pero nunca es tarde, y mucho menos para el aprendizaje y el conocimiento. Lo que son las cosas, lo que no supe en mi niñez lo conseguí en la madurez...




     

jueves, 9 de octubre de 2025

 

                               Sesión del día 7 de septiembre de 1911

Luz eléctrica: De orden del sr. alcalde D. Francisco Torres Prieto daba lectura el señor secretario a la comunicación del gobierno civil, fechada el 24 de junio último, para lo que D. José Mª Hinojosa Carvajal (entrado el siglo XX, sucede una tónica de reparto de poder en la vecina localidad de Campillos entre las familias Casasola e Hinojosa, que con pocas excepciones copan la alcaldía entre los años 1891 y 1923), proponía establecer una línea directa de alta tensión de transporte de energía eléctrica partiendo de la Central de Campillos, y solicita ampliar terminal hasta esta Villa de Sierra de Yeguas con destino al alumbrado público, por lo que se hace necesario la imposición de servidumbre forzosa de paso de corriente eléctrica sobre los caminos de molinos de vientos viejos de San Antonio de la casilla de Prados, así como por  arroyo Joyero y, a su vez, sobre terreno de dominio público.

     El ayuntamiento, por unanimidad, acuerda declarar de utilidad pública el expresado servicio, informando favorablemente dicha petición, y que se libre copia del presente acuerdo para su constancia en el gobierno civil de provincia.

Comentario: D. José Hinojosa Carvajal, natural de Campillos, poseía por entonces una central eléctrica potente en la vecina localidad, que abastecía en cierto modo a Sierra de Yeguas. También recordar que en los primeros temas de este blog ya se hacía referencia sobre este tema de la luz, donde aparece contrato, también con Campillos, entre los años 1916 y 1922.


                                          Sesión del día 1º de enero de 1912

                                                    Elecciones municipales

Nuevo Alcalde: con la presidencia del señor alcalde D. Francisco Torres Prieto y los señores concejales, se daba lectura a la vigente ley municipal, y a la lista de los concejales en ejercicio, desde el cinco de diciembre de 1909 y de los recientemente proclamados. Seguidamente, el alcalde invitaba a los nombrados a tomar asiento en los escaños del consistorio, tras lo cual, y dada posesión al nuevo ayuntamiento, se retiraba el concejal, a quien, con arreglo a la ley, le corresponde cesar, siendo don Antonio Casero Ramírez quien firma al margen de esta primera parte de la sesión.

     Acto seguido, depositó sobre la mesa las insignias de su cargo y cedía la presidencia interina a D. Francisco Torres Notario, que era el concejal de mayor edad entre los proclamados con arreglo al artículo 29 de la vigente ley electoral.  

     Seguidamente, y por orden del Sr. Presidente interino, D. Francisco José Torres Notario, ordenaba al secretario dar lectura  de los artículos 53, 54, 55, y 56, párrafo 1º de dicha ley orgánica. A continuación, como habría de proceder a la elección de nuevo alcalde, según el artículo 54, se suspendía la sesión por cinco minutos para que los concejales reunidos se pusieran de acuerdo en la designación de candidato.

     Reanudada y anunciada en alta voz por la presidencia que iba a procederse a la votación de alcalde, se daba principio a ella llamando sucesivamente  a todos los concejales presentes, por orden de mayor edad, en la forma que dispone la Real orden  del Ministerio de la Gobernación de 16 de junio de 1909. Así mismo,  fueron acercándose a la mesa y depositando en la urna preparada al efecto sus papeletas, después de lo cual se procedía por la presidencia al escrutinio, dando el siguiente resultado:

  • Alcalde: D. Francisco Arias Vallejo
  • 1º teniente de alcalde: D. Cristóbal Mora Muñoz
  • 2º teniente de alcalde D. Antonio Torres Castro.
  • Concejales: D. Francisco Torres Notario; D. Francisco Torres Prieto; D. Manuel García Rodríguez; D. José González Torres; D. Manuel Álvarez Méndez; D. Juan Frías García; D. Pedro Reina Escobar.

                                        Sesión del 4 de enero de 1912

     D. Francisco Arias Vallejo, alcalde presidente de Sierra de Yeguas, manifestaba que el objeto de la sesión extraordinaria era para dar cumplimiento a lo que dispone el artículo 25 de la ley de 8 de febrero de 1877: la formación  de la lista de electores mayores contribuyentes, y vecinos de esta localidad, que, con el ayuntamiento, tienen derecho a votar compromisarios para la elección de  senadores del Reino.

                                       Sesión del 27 de junio de 1912

Para el acuerdo carcelario: Fue informado el ayuntamiento y se daba cuenta  de un informe del alcalde de Campillos, fecha 25 del actual, señalando el día cuatro del entrante mes de julio para la celebración de la junta para el presupuesto carcelario. Por entonces en los ayuntamiento de los pueblos había un pequeño calabozo donde se detenía a los malhechores, pero solo se podía tener detenidos unas 24 horas. Si la pena era mayor se pasaba  ala cárcel judicial  en Campillos, por ser cabeza de partido. Pues bien, a eso se refería el presupuesto carcelario que corresponde a los pueblos pertenecientes al partido judicial.

Acuerdo de pagos: A D. Manuel Solero la cantidad de veinticuatro pesetas con setenta y cinco céntimos, importe de cuatro trompetillas niqueladas con destinos a los guardas rurales municipales (guardas del campo). Sesenta y cuatro pesetas con veinte céntimos a D. Agustín Alonso de Elche, importe de palmas blancas para la pasada procesión del Domingo de Ramos. Me resulta curioso que ya en ese año de 1912  el ayuntamiento se hacía cargo de las palmas blanca para el Domingo de Resurrección.

     Otras setenta y cuatro pesetas con cincuenta céntimos a Julio Gómez por una báscula para pesar los mozos de la quinta actual de reemplazo. Este es otro tema, pues los que fuimos al servicio militar sabemos de lo que se trata... También se acordaba abonar con cago al capítulo de imprevistos la cantidad de cuarenta pesetas a dos pobres enfermos para su ingreso en el hospital provincial. 

     Todos estos datos son, como poco, curiosos, y arrojan un poco de más de luz al modo de vida de nuestro pueblo.

                                      Sesión del 19 de diciembre de 1912

Escuelas: Fue aprobada la cuenta de jornales y materiales invertidos en la reparación de las escuelas públicas de niñas, con importe de cincuenta y cuatro pesetas, el primero, y ciento noventa y dos pesetas, los segundos.

Carpintería: También se acordaba con el maestro carpintero D. Pedro Mancheño la cantidad de veinticinco pesetas por reparación mobiliario en colegio y ayuntamiento.

Plaza Andalucía: A D. Francisco Torres Reina y su hijo José Torres, las cantidades de  25 pesetas como importe de jornales invertidos en la tala y limpia de arbolado de la Plaza de la Constitución.

Beneficencia: Y teniendo en cuenta este ayuntamiento el estado de indigencia en que se hallaban  varias familias, e inclusos viuda, que yo no voy a nombrar aquí como es lógico,  el ayuntamiento acordaba por unanimidad, a propuesta de la comisión de beneficencia, que durante los próximos meses de enero y febrero se socorra a cada uno con la limosna diaria de cincuenta céntimos de pesetas. Además, si el kilo de pan valía 20 céntimos, se libra en su día el importe de dichos auxilios con cargo al crédito de imprevistos del presupuesto vigente.

Obra Pública Local: Se acordaba proceder a la reparación del camino de Osuna en la parte  conocida por Los callejones. A la vieja carretera de Pedrera se le llamaba camino de Osuna, y los callejones todos sabemos que se encuentran en la Sierra de Rejano, que precisamente el camino de Osuna pasa por delante del mencionado Los callejones. 

                                       Sesión del 16 de enero de 1913

Obras públicas local: Se acordó aprobar la cuenta de jornales y materiales invertidos en la obra de reparación del camino de Osuna durante la semana del seis al once, con el importe de sesenta pesetas con veinticinco céntimos, con cargo al capítulo 6º, artículo 2º.

Lista de electores: Por último, sin reclamaciones, se acordaba como definitiva la lista de electores que junto con el ayuntamiento tiene derecho a votar compromisarios para senadores, con arreglo a lo que determina el artículo 26 de la ley de 8 de febrero de 1877. La lista de electores eran los cuarenta mayores contribuyentes de Sierra de Yeguas, que tenían derecho al voto. 

                                        Sesión del 6 de febrero de 1913

Vocales asociados: Verificado el sorteo para la designación de los vocales asociados que con el ayuntamiento han de formar el actual año la junta municipal, resultan elegidos los señores siguientes:

1ª sección: D. Domingo Pérez García; D. Francisco Torres Gálvez: D. Juan Notario González y D. Juan Solís Jiménez.

2ª Sección: D. Francisco Martín Torres; D. Antonio Benítez Bueno; D. Francisco Muñoz Sánchez y D. Sebastián Gallardo García.

3ª Sección: D. Miguel Torres Morcillo; D. José Solís Jiménez; y D. Enrique Sánchez González. Como pueden comprobar el pueblo se  dividía en tres distritos para estos nombramientos.

     La corporación acordaba, en cumplimiento de lo que determina el artículo 68 de la ley de 2 de octubre de 1877, que dicho resultado se publique inmediatamente y que, a los efectos del artículo 69, se notifique a los señores agraciados.

     Por su parte, el alcalde-presidente D. Francisco Arias Vallejo manifestaba que el objeto de la sesión extraordinaria era  para dar cumplimiento a lo que dispone el artículo 25 de la ley de 8 de febrero de 1877, para la formación  de la lista de electores mayores contribuyentes y vecinos de esta localidad que, con el ayuntamiento, tienen derecho a votar compromisarios para la elección de  senadores de estado español.  

Obra pública local: Se acordaba satisfacer con cargo al artículo 5º artículo, 1º, la cantidad de doscientas veinticuatro pesetas al importe de la  construcción y reparación de las calles S. Bartolomé y Hospital de esta localidad.

                                

                                  

sábado, 20 de septiembre de 2025

                  

Retomamos...Alcaldes de Sierra de Yeguas en el siglo XX 

                                               Sesión del 6 de abril de 1911

Nombramiento del aguacil: El ayuntamiento de Sierra de Yeguas, en una de las atribuciones que le concede el párrafo 2º del artículo 14 de la  ley municipal,  acordaba aprobar el nombramiento de alguacil-portero de la corporación  a favor de D. Miguel Romero Corpas, hecho por el Sr. alcalde  en el día de febrero último, que ocurrió, además, el fallecimiento de D. Baltasar Pérez Valencia, quien venía desempeñando dicho cargo. Por ello, se acordaba con cargo al capítulo de imprevistos, que se satisfagan los gastos de entierro y caja mortuoria del alguacil que fuera de la corporación, el señor Pérez Valencia.

                                                Sesión 20 de abril de 1911

Agente responsable en Málaga de toda clases de gestiones: Por el Sr. alcalde se hacía presente a la Corporación que habiendo sido nombrado el pasado febrero, como agente en la capital, D. Manuel Noguera Jiménez, se hacía necesario determinar claramente las gestiones que habían de encomendarle, y a cuyo efecto se acordaba por unanimidad autorizar a D. Manuel Nogueira Jiménez para que represente a este ayuntamiento en las oficinas de Hacienda en general, Gobierno civil, Diputación provincial, Obras publicas y todas las oficinas públicas y particulares que para beneficio  de este municipio sea preciso en gestión. 

      Y habiendo necesidad por las disposiciones vigentes, para que pueda surtir efecto este poder, elevarlo a escritura pública ante notario, se autorizaba al Sr. alcalde D. Francisco Torres Prieto para que, en nombre y representación de la Corporación, lo otorgue a favor de D. Manuel Noguera Jiménez.

Comentario: Esta  figura del agente representando al Ayuntamiento de Sierra de Yeguas en Málaga se puede entender que se hacía por facilitar las tramitaciones de documentos, incluso de cobros y pagos. Tal vez podría ser debido a que no había un modo de locomoción, ni carreteras en condiciones, para estar cada día en Málaga haciendo este tipo de gestiones.


                                                        Sesión del 27 de abril de 1911

Curiosidades: En vista de la escasa consignación que había presupuestada para atender a los gastos  que ocasionan las elecciones, se acordaba que con cargo al capítulo imprevistos se satisfagan las cantidades siguientes:

-Cuarenta y dos pesetas a D. José Mancheño Carbonero, industrial, en concepto de pago del almuerzo facilitado a los adjuntos, interventores y apoderados del segundo distrito durante la elección de diputados provinciales en el corriente año. 

-Ciento veintisiete pesetas con cincuenta céntimos al industrial D. Fernando Torres Aguilar, por  importe del almuerzo  a los adjuntos, interventores y apoderados del primer distrito durante las elecciones de diputados provinciales.

-Dos pesetas a  don Pedro Carbonero Martínez, por importe de un jornal para telegrafiar al gobernador civil con el resultado de la elección.

-Treinta y siete pesetas a D. Antonio Casero Ramírez por importe de dos borregos para el almuerzo de los señores que componían las mesas electorales en los dos únicos distritos de esta villa.


                                          Sesión del día 29 de enero de 1911

     Se acordaba que, con cargo al capítulo de imprevistos, se abone a D. Felipe A. Benítez y Gómez Notario, de Campillos, la cantidad de cincuenta pesetas como importe del poder otorgado por este al adjunto del nuevo agente en la capital, el señor D. Manuel Nogueira  Jiménez.

Comentario:  He querido dejar aquí estos pequeños datos que, pese a no tener mucha importancias, sí creo que puede ser curioso sobre todo para la juventud por el asunto de los precios de ciertas cosas, como por ejemplo lo de un jornal a 2 pesetas (poco más de un céntimo de euro hoy), y, sobre todo, el poder adquisitivo que tenía la peseta en aquellos años.