martes, 2 de junio de 2026

 

                                     Sierra de las Yeguas desde el siglo I d.C.

En el siglo I d.C., coincidiendo con el auge del Imperio Romano (especialmente bajo la dinastía Julio-Claudia y los Flavios), la zona de la actual Sierra de las Yeguas y su entorno (incluyendo las zonas llanas o campiñas cercanas, se consolidaron como un activo territorio rural de producción agrícola y ganadera, integrado en la provincia de la Baetica. Entre municipios y colonias, la Bética tenía 175 ciudades en total, y era más grande que la actual Andalucía. Se calcula una población alrededor de los 730.000 habitantes.

Durante este periodo, el paisaje se transformó de asentamientos ibéricos anteriores a un modelo de explotación intensiva romano. Veamos aquí los puntos clave de cómo era la zona:

·   -Poblamiento rural (villas romanas): El territorio no era una ciudad, sino un área de influencia rural salpicada de villae (villas), de las que hay que distinguir dos tipos, las residenciales y las agrícolas. Se han documentado restos de importantes villas romanas, como Peñuela y La Herriza, que funcionaban como centros de explotación agrícola. Estas villas albergaban a propietarios terratenientes y a trabajadores de la tierra, y tenían unos principios básicos para su ubicación, como estar junto a una vía de comunicación o calzada, el abastecimiento de agua cerca o en la misma villa, no estar ubicada en terreno inundable y con una orientación apropiada. 

·   -Economía de producción: La zona era un "granero" y proveedor de aceite. Como bien cuenta don José Luis Sánchez-Garrido y Reyes en su libro Antequera Romana, el aceite era un producto de enorme importancia para la capital del Imperio romano, no solo como ingrediente alimentario y para la conservación de alimentos, sino que era sobre todo la fuente de iluminación de calles y casas.  La actividad principal era el cultivo de cereales, olivos y posiblemente viñedos. La presencia de balsas y termas sugiere una infraestructura organizada para la producción oleícola (aceite de oliva) y procesamiento de productos agrícolas.

·  -Termas de la Haza de Estepa en el término hoy en día de Sierra de Yeguas: Un descubrimiento destacado en la zona son las termas romanas de la Haza de Estepa, lo que indica que estas villas no solo eran rústicas, sino que tenían un alto nivel de confort y romanización, con baños privados o semi-públicos.

·    -Entorno natural y conectividad: La Sierra de los Caballos funcionaba como un límite geográfico natural, pero la zona estaba conectada por caminos que unían las distintas explotaciones con centros mayores, probablemente vinculados a la zona de Singilia Barba (cerca de Antequera) o la vía que conectaba la campiña sevillana con el interior malagueño.

·    -Transición Ibérico-Romana: Si bien en este siglo I d.C. el dominio romano era total, la zona mostraba una continuidad cultural del periodo ibérico anterior, especialmente en zonas de altura como el Castillejo (Sierra de los Caballos), que coexistieron con los nuevos asentamientos romanos en las vegas y llanos. 

-Consolidado el Estado Militar: En el siglo I d.C., la zona que hoy ocupa la  Sierra de Yeguas (en la actual provincia de Málaga, al límite con Sevilla) ya estaba bajo control romano, tras haberse completado la pacificación de la Bética (antes Hispania Ulterior) a finales del siglo I a.C. Aunque no existen registros de grandes batallas campales en la sierra misma durante el siglo I d.C., la zona experimentó un contexto de consolidación militar y transformación rural

Aquí se detalla el contexto militar y de seguridad de la zona en ese periodo:

·   -Consolidación y seguridad (Pax Romana): Para el año 14 d.C. (inicio de la época de Tiberio), Hispania ya era considerada una provincia pacificada. La Sierra de las Yeguas formaba parte de una zona productiva (cerca de Antequera y la vía hacia Hispalis/Sevilla), por lo que los movimientos militares se limitaron a patrullas de seguridad para proteger las nuevas villas rurales y rutas comerciales.


·   -Enfrentamientos menores/bandidaje: Aunque la zona estaba pacificada, en la Bética persisten evidencias de inseguridad en zonas rurales periféricas, lo que pudo generar pequeños enfrentamientos entre unidades de la guardia local romana (auxiliares) y grupos de resistencia nativa o bandidos dispersos en la sierra.

·  -Uso del terreno: La sierra, dada su orografía, pudo ser utilizada como zona de vigilancia y control territorial por parte de pequeñas guarniciones, más que un frente de batalla de grandes legiones. 

     En resumen: la Sierra de las Yeguas en el siglo I d.C. era un paisaje productivo de villae romanas, termas, campos de cultivo intensivos y villas rústicas de alto nivel, caracterizado por su riqueza agrícola y ganadera bajo la administración romana de la Bética. Y si tenemos también en cuenta, según Sánchez-Garrido, que el actual municipio de Antequera es el único en España que tiene tres ciudades romanas, donde se han censado en la actualidad 147 villas romanas, el "tinglao" romano que hubimos de tener por toda la comarca sería bueno...

Vista recreada en 3D de la villa de Noheda, Cuenca. 

Uno de los descubrimientos más espectaculares de la arqueología romana en España
(https://www.balawat.com/l/la-villa-romana-de-noheda/). Balawat Blog.

Y referente a lo militar, en el siglo I d.C. la Sierra de las Yeguas vivió la transición de zona de conflicto a territorio pacificado y productivo, siendo el escenario de la implantación de estructuras de poder romano y la seguridad local más que de grandes batallas.

Para saber más: José Luis Sánchez-Garrido y Reyes. Antequera Romana. Exlibric. 2023.


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