lunes, 6 de octubre de 2014

Las Salinas de Sierra de Yeguas

En primer lugar, me voy a referir a una salina, que según el catastro de Ensenada, existía en el 1751 en Sierra de Yeguas y que apunta a que pueda tratarse de la misma finca que hoy nos ocupa, la del cortijo "LA SALINA".

Hace algunos días encontré unos documentos que me causaron bastante curiosidad por su antigüedad y por el formato de algunos de sus dibujos. Se trataba del proyecto de una salina del año 750 que eran propiedad del estado español y en el que textualmente dice así:

"Plano de la Salina nombrada Navazo en el termino de Sierra de Yeguas, Partido de la Administración de Osuna, que queda acotada con cinco fanegas y siete Zelemines de tierra, cuenta incluso en ellas terreno que ocupa la misma Salina, y arroyo o reguera de desagües."

Plano de la Salina de la Troya. Año 1751
En la pregunta numero 40 de las respuestas Generales del Catastro de Ensenada sobre Sierra de Yeguas dice así:

Pregunta: "¿Si el Rey tiene en el término o pueblo alguna Finca o Renta que no corresponda a las Generales ni a las Provinciales que deben extinguirse, cuáles son, cómo se administran y cuánto producen?."

Repuesta: "Que además de las rentas provinciales y generales, tiene su Majestad en este territorio una salina el el partido del Navazo, que se recauda de cuenta de su Real Hacienda, cuya salina pertenecía al patronato que en este lugar fundó D. Juan Lavado Rengel y, por razón de haberse alzado el rey con ella, le paga a dicho patronato anualmente novecientos reales de vellón que se cobran en la Tesorería general de salinas de la Ciudad de Sevilla."

Esta salina, al pertenecer a Su Majestad el Rey, era custodiada y guardada por los militares del cuartel de Écija (Sevilla), que en número de veinte soldado hacían su servicio en dicha salina. Estos soldados una vez cumplían con su trabajo eran repartidos y hospedados en las casas de los más pudientes de Sierra de Yeguas.

Cortijo "La Salina"

Ahora si me voy a referir al cortijo "La Salina", que a igual que Cañada Hermosa y Rejano, es propiedad de la señora Doña Ángeles Solís. En los años cuarenta del siglo XX ésta se lo dejó en herencia a su hija Doña Dolores Gozalves Solís, casada con D. Pedro Troya Samudio, lo que dio lugar a que a este cortijo se le conociese popularmente por "La Salina de la Troya". Por el lugar hay otras Salinas, llamada la de "Los González" y "La Salinilla", esta última ya en termino de Martín de la Jara.

Cortijo "La Salina". En la actualidad esta finca es propiedad de los herederos de Dña. Reyes Troya Gozálvez.
La labranza y buen cuidado de esta finca corre a cargo de D. José Torres González
El cortijo "La Salina" en un 90% es de olivar y el resto de tierra para siembra y salina. A lo largo del tiempo, los trabajadores (encargados, gañanes y peones) eran, casi en su totalidad, de Sierra de Yeguas. En la recolección de la aceitunas, se contratan a hombres y mujeres de Martín de la Jara y otros cercanos al municipio.

Por nuestros mayores se sabe que la explotación de la Salina existe desde siempre, por eso, creo que podemos estar hablando de la misma salina citada anteriormente, ya que en el termino de Sierra de Yeguas no se conoce otra que sea salitrosa.

Antigua playa de sal del Cortijo "La Salina"

A pesar de tantos años de explotación, como todas las cosas tubo su final. No se puede precisar, pero a finales de los años 70 y 80 del siglo XX, ya no era rentable dicha explotación. Sus instalaciones se habían quedado antiguas y hacer nuevas instalaciones no entraba en los planes de sus dueños.

A finales del siglo XX esta finca es dividida en dos partes heredadas por Doña Reyes y D. Pedro Troya Gozalvez.

Salina de Juán González Sánchez

En el año 1957, el señor González perfora algunos pozos buscando el aguasal y que tuviese el caudal suficiente para hacer las instalaciones de una nueva salina. 

Una vez que se dio con agua más que suficiente, se comenzaron a realizar pruebas y análisis al terreno y el agua y se termina constuyendo una nueva salina en una de sus fincas, denominada (Eriondo).

La finca se compone de 18 fanegas de tierra, de las cuales cinco se dedicaron a la Salina y el resto a olivos y tierra de calma.

Salina de D. Manuel González Parejo
El señor González en el año 1962 alcanza la jubilación y son sus 4 hijos (José, Antonio, Juan y Manuel González Parejo) los que continúan con la explotación de la Salina, creando una sociedad.

En esta sociedad administra el total de la finca de sus padres que, además del negocio de la salina, entran las 90 fanegas de olivos y tierra de sembraduría y las las 350 fanegas que tienen arrendadas.

Los González, como popularmente se les conocen, durante el tiempo que duró la sociedad fueron buenos labradores y todos los años dieron numerosos jornales en tiempo de recolección.

En el año 1994 esta sociedad se disuelve y cada uno de los hermanos se dedican a labrar sus tierras particularmente, siendo Manolo González el que se queda con la explotación de la Salina.

Éste consigue trasformar totalmente la salina. Las playas de las pozas empedradas donde la sal había que sacarla manualmente ya han desaparecido y hoy día las posas son más grandes y con el suelo de cemento. La recogida de la sal se realiza con máquinas consiguiendo así un producto más limpio y menos costoso. También se amplia el negocio del aguasal, pues el caudal es tan generoso que le permite vender agua a las mayoría de las fabricas de aceituna de aderezo de la comarca. El transporte de la aguasal lo empezó con un tractor y una cuba en el remolque y hoy día tiene dos camiones con cubas de acero inoxidable para evitar que la sal pueda pudrirla.

Esta playa se compone de 7 pozas que en total suman 6.000 metros cuadrados
A Manolo González, como todos lo conocemos, también le llego la jubilación, y en la actualidad es su hijo Juan Manuel González Sánchez, el que administra dicho negocio, tanto las tierras como la salina.

A Juan Manuel también se le nota buena vinculación con el negocio y mejora las instalaciones y aporta nuevas ideas.

Otra vista de la playa de "La Salina" de los González

viernes, 11 de abril de 2014

La Gioconda Serrana Malagueña


Hoy os muestro un cuadro que he pintado entre 2013 y 2014. Es la Gioconda Serrana Malagueña. Está pintada sobre una tabla de madera de nogal de 76x57 cm, que es la medida de la original. Para pintarla me ayudé de una lámina de tamaño folio. Para pintar mi Gioconda me fijé en la Gioconda española que está en el Museo del Prado y fue pintada por un discípulo de Leonardo Da Vinci.

Espero comentarios de mi audiencia...

viernes, 21 de marzo de 2014

Algunos de los Cortijos de Sierra de Yeguas - El Cortijo de Rejano


Este es otro de los cortijos que a finales del siglo XIX pertenecía a D. Emilio Solís. En los años treinta éste se lo deja en herencia a su hija Doña Ángeles Solís. Y ésta, a su vez, a mediados de siglo se lo deja a sus hijos D. Emilio y Doña María Jesús Gozálvez Solís.
Este cortijo, debido al extenso campo de olivar, también cuenta con molino de aceituna. También cuenta con buena parte de monte lo que les permitió explotar ganadería.
Durante la segunda mitad del siglo pasado explotaron la granja de cerdo. Al estar el cortijo dividido en dos partes, la casa de señorío queda en la parte de María Jesús, por tanto Emilio se plantea hacer su casa de campo, encargándole al arquitecto Don Rafa Miró el proyecto y dirección de la citada casa a mediados de los años cincuenta del siglo pasado.


Este cortijo, contaba con casillas de aceituneros en plena sierra para los pastores y guardas cuyo nombre es “Los callejones”. Los trabajadores de Sierra de Yeguas, en su gran mayoría, al terminar la jornada de trabajo regresaban a sus casas al encontrarse este cerca del pueblo. Pero los pastores y guardas sí vivían durante todo el año en esas casas.
Otro de los atractivos de este cortijo es la caza menor, siempre muy bien cuidada y guardada. Incluso cerca del cortijo existe la “errisilla”, pequeña finca que fue cercada como reserva y recreo de su dueño. Aquí se llegaron a cuidar, aparte de las perdices, conejos y liebres, faisanes y gallinas Guineas. En la actualidad este coto de caza lo posee en renta una sociedad privada de cazadores.


A finales del siglo XX esta finca es heredada por los hijos D. José Mª y D. Javier Gozálvez Bellido. Rejano siempre fue uno de los cortijo mejor cuidado, y en la actualidad los heredero procuran seguir esa línea y cada año restaura cuantos sea preciso para mantenerlo en buen estado. También hay que decir que no solo los dueños son los participes del buen cuidado del cortijo, juega un papel muy importante los encargados, que eficazmente contrata los profesionales para el mantenimiento.

Encargados que tuvo este cortijo que yo recuerde fueron: D. Francisco Notario “curro”, D. Jesús Bernal González, D. Francisco Matín García “paco” y, en la actualidad, D. Bartolomé García Martín. También en el cuidado de la casa jugaron un papel muy importante las mujeres de los encargados. No quiero pasar por alto, un Señor bajito que muy eficazmente desempeñaba el trabajo de casero y jardinero que los tenía siempre muy bien cuidados, el señor Padilla. Debido al buen cuidado del cortijo, hubo un tiempo en que muchas parejas de novio elegían sus jardines para hacerse el reportaje de fotografía para el recuerdo.



miércoles, 23 de octubre de 2013

El Cortijo de Cañada Hermosa



En esta ocasión vamos a escribir sobre algunos de los cortijos del termino de nuestro pueblo Sierra de Yeguas.

Empezamos por Cañada Hermosa y Rejano. Estos cortijos, a principio de Siglo XX, eran, propiedad de D. Emilio Solís, natural de Sierra de Yeguas. En los años treinta, del mismo siglo, lo heredan sus hijos D. Pedro y Doña Ángeles Solís. Esta heredaría cuatrocientas cincuenta fanegas de tierra y el cortijo de Rejano. Don Pedro las mil quinientas fanegas restante de Cañada Hermosa. D. Pedro contrae matrimonio con Doña Ana Gozálvez Fernández, y de este matrimonio nace un solo hijo: D. José María Solís Gozálvez, que desaparece en la guerra civil. Minutos más tarde muere su padre D. Pedro Solís, por lo que la viuda Doña Ana Gozálvez seria dueña de los usufructos mientras viviera, así como de una parte de tierra en propiedad. Doña Ana delega la administración de la finca en su cuñado D. Pedro Santaella y años más tarde este en sus hijos.

Se nombra como encargado general a D. Manuel Carbonero Borrego, conocido popularmente por "monolito de cañada Hermosa", dándole poderes absoluto para hacer y deshacer en las compras y ventas de grano y de la aceituna, se puede decir que era un administrador más. Manolito se rodea de aperaores, manigeros y gañanes eficientes todos de Sierra de Yeguas. Este cortijo contaba con fábrica de aceite, cuyos molineros eran de nuestro pueblo, también contaba con taller de herrería y carpintería de obra basta para los arreglos de carros y arados.

Cortijo Cañada Hermosa. A la derecha la parte de Manolito y a la izquierda la parte de José María.
En mi adolescencia, cuando solo contaba con 13 años, recuerdo cuando salían del cortijo las yuntas de mulos. Un total de veinte dispuestos a hacer la faena de arado en el campo. Aquello se me quedó grabado al contemplar algo tan hermoso. Todas las yuntas de mulo en fila uno tras de otro, donde algún que otro gañán montado en el mulo hacia sus cantes. Recuerdo a muchos de los gañanes, que no voy a nombrar por que son muchos y no quisiera dejarme ninguno atrás. Pero si puedo decir que las familias "sátira", los de la "isla", los "telaraña", entre otros, siempre trabajaron en este cortijo. También contaba con tractor de cadena y recuerdo al tractorista, D. Antonio Torres González el de la "isla".

Yunta de mulos y gañanes arando.
Por la tarde noche regresaban las yuntas y los gañanes después de dejar los mulos en sus cuadras. El pensao se encargaba de darle de comer y los trabajadores, ya en la cocina o gañanería, tenían que prepararse la cena. Una vez comidos unos se iban a dormir y otros se quedaban alrededor de la chimenea contando anécdotas y chistes. Alguna que otra vez se montaban una fiesta, porque entre ellos habían cantaores y tocaores de guitarra.

La otra parte del cortijo

Doña Ángeles Solís contrae matrimonio con D. José María Gozálvez Fernández, también este desapareció en la guerra civil. De este matrimonio nace cinco hijos: Emilio, José María, Dolores, Ángeles y María Jesús.

La parte heredada de Cañada Hermosa por Doña Ángeles en los años cincuenta se la deja en herencia a su hija Doña Ángeles Gozálvez Solís. Esta señora nombra de encargado  a D. José María Rodríguez, natural de Pedrera. Este recibió de la dueña plenos poderes para administrar la finca y recibió el sobre nombre de "José María de Cañada Hermosa" encargado de la parte de Angelita. Este encargado compartía la mano de obra entre Sierra de Yeguas y Pedrera.

Contaba para hacer la faena del campo con seis yuntas de mulos y un tractor de goma, conducido por el tractorista D. Antonino González Valencia, el de la "Barbera". Los gañanes de esta finca contaban con la cocina  de gañanería y en la planta alta con sus camas, si sus camas, recalco esto porque en esos tiempos se dormía en los pajares y en unos polletes alargado que existían en las cocinas de las gañanería.

Y ustedes se preguntarán, ¿ Cómo se todas estas cosas, si no trabaje en el campo ?. Pues es porque a la edad de 13 años me salí del colegio para trabajar de carpintero con mi tío Jesús, que lo avisaron para hacer la casa de campo o señorío de la parte de Angelita. Allí viví todo el año 1957.

Villa Lata.


Querido lectores... ¿Saben ustedes que es Villa Lata?. ¿No?. Pues preguntarles a sus padres y abuelos, y veréis como ellos sí lo saben. Por mi parte, os contaré de lo que se trata, por haberlo vivido de primera mano.

Villa lata es un conjunto de aproximádamente 70 casillas que forman tres pequeñas calles en lo alto de una loma, al norte del cortijo de Cañada Hermosa. 50 de estas casillas pertenecían a la parte de "Manolito", y las otras 20 a la parte de José María. Estas casillas, de unos 16 metros cuadrados, normalmente eran ocupadas cada una de ellas por cinco personas y algún que otro niño o niña denominados ACEITUNEROS, que durante tres a cuatro meses vivían de malas maneras, ya que no estaban dotadas ni de agua ni de luz ni de aseo, etc. Tan sólo disponían de una chimenea en uno de los rincones de la casilla. Como comprenderán el espacio más reducido no podía ser, y había que cortar pequeñas habitaciones con sacos y viejos telones desechado de los aceituneros para separar dormitorio de hombre y mujeres y dejar, además, un espacio reservado para las tareas de la casa.

Así se encuentran en la actualidad lasa calles de Villa Lata.
Cuando dije que lo viví de primera mano es porque a principio de los años 50 del siglo XX pasé algunas temporadas con mis abuelos tanto paternos como maternos.
Recuerdo al amanecer el día a mi abuelo Pepe "El Tórtolo" se levantaba y encendía la candela, y seguídamente, lo hacía mi abuela Leonor. Ellos preparaban el desayuno de café de cebada y "rebana". El humo de la candela invadía la casilla, con la suerte que se subía a la parte superior y por debajo agachados, podíamos medio vivir. Una vez se había desayunado, el manigero D. José Sánchez el "regalao" o bien el ayudante, que era su hijo Alonso, hacía sonar un silbato para que los trabajadores y trabajadoras "aceituneros" estuviesen dispuestos para marchar al campo a la recogida de las aceitunas. Por la tarde, en el olivar, a la hora de dar de mano también tocaban el silbato. Por entonces, no se soltaba el trabajo hasta las seis de la tarde, teniendo en cuenta que la recogida de las aceitunas era a destajo, es decir, mientras más kilos se recogían más dinero ganaban. Así que aprovechaban al máximo el tiempo en el campo.
Chimenea con el techo de chapa.
Cuando terminaban la campaña, los pocos ahorros que sacaban, lo dedicaban a pagar algunas deudas contraídas anterior a la campaña, y el resto para comer, hasta que empezase la siega de los cereales en verano.
Una cosa curiosa era la forma de llevar las cuentas por parte del manigero y el trabajador de la recogida de las aceitunas. El encargado de pesar o, en este caso, medir las fanegas de aceituna, entregaba una chapa parecida a una moneda por fanegas recogidas. Al llegar la noche el trabajador se personaba en la casilla del manigero con las chapas ganadas en el día. El  manigero cogía una vara de taraje, que es muy fácil de rajarla en dos partes, y con las dos partes unidas el manigero hacía con una navaja tantas muecas como chapas entregada el trabajador. Después el manigero juntaba las dos mitades y le ponía un numero. Le entregaba una mitad al trabajador y la otra la colgaba en un clavito de los muchos que había en la pared. Todas bien numeradas y ordenadas. Y así cada día. Cuando se terminaba la vara se hacía otra nueva. A los quince días se justaban las cuentas y es cuando se cobraba.

D. José Becerra Morillo, "Blas", abastecía a los aceituneros de alimentos, pues en una de las casillas montaba su tienda cada año. Todos los días marchaba desde Sierra de Yeguas a Villa Lata sobre las cuatros de la tarde montado en un caballo, cargando en los cerones todo el material que podía hacerle falta. A partir de las cinco de la tarde la tienda ya estaba abierta y las mujeres hacían sus compras. Naturalmente fiadas y pagaban por quincena, que era cuando se cobraba el trabajo realizado. Ya al atardecer, cuando regresaban del trabajo los aceituneros, la tienda se convertía en una taberna donde se tomaban, antes de la cenas, unas copitas de vino mientras se comentaban las anécdotas acontecidas durante el día de trabajo. Sobre las nueve de la noche se cerraba la tienda y José María preparaba el regreso a casa. Este llegaba a su casa con su caballo sobre las once de la noche. Años más tarde José compro una moto para así recorrer más rápido el camino.

Esta era la chimenea y el suelo empedrado de las casillas.
Una vez los trabajadores marchaban al campo, en las casillas sólo quedaban las amas de casa y los niños. Estas señoras se encargarían del arreglo de las casillas. El suelo de estas era empedrado y para barrerlo tenia su tarea. Unos de los trabajos más duros era tener que bajar hasta el cortijo a por el agua. Recuerdo a mi abuela con un cántaro en el cuadril y un cubo en la mano. Tenia que subir el camino empinado hasta llegar a las casillas. Eso lo repetía dos veces cada día. Si tenia tiempo bajaba una tercera vez para acarrear un poco de leña de la "taramera", lugar donde se amontonaba la leña que cortaban los "talaores". Yo que solo contaba con la edad de ocho años bajaba con mi abuela y me traía arrastrando una pequeña tarama. Normalmente el acarreo de la leña lo hacía mi abuelo o bien mis tíos cuando venían de regreso del campo.
Esto fue todo sobre el cortijo de Cañada Hermosa y Villalata...

martes, 22 de octubre de 2013

El Cortijo de las Mezquitas

Cuando leí la noticia del descubrumiento de una mezquita rural en el cortijo de la mezquita, me sorprendí gratamente, pues siempre he pensado que dicho cortijo estaba enclavado en tierras pertenecientes al municipio de Sierra de Yeguas. Cuál fue mi sorpresa cuando, a medida que iba leyendo la noticia, comprobaba que estaba totalmente equivocado, pues tan importante hallazgo se había producido en una finca perteneciente al término municipal de Antequera. Al igual que un servidor de ustedes, buena parte de las gentes de Sierra de Yeguas creiamos que la finca La Mezquita era serrana, sobre todo los que no trabajamos en el campo, y es que precisamente se encuentra en el límite donde acaba el término de Antequera y el de Sierra de Yeguas, quedando la Mezquita ubicada en el lado perteneciente al término de Antequera.


A pesar de todo, La Mezquita ha estado siempre muy vinculada a nuestro pueblo Sierra de Yeguas. Aunque su dueña era de Campillos, Doña Emilia Villavicencio Asiego, casada con D. Francisco Alcaide Sánchez, natural de Sierra de Yeguas, y casi siempre fue administrado por personas de nuestro pueblo, incluso gañanes y peones.

No cabe duda de que la circunscripción actual del término de Antequera abarca una extensión considerable, pues dista del cortijo La Mezquita unos 25 kilómetros. En cambio, únicamente son siete los kilómetros que lo separan del término municipal de Sierra de Yeguas. Es por ello que me he preguntado en varias ocasiones si la finca La Mezquita pudo pertenecer alguna vez a nuestro pueblo, antes de que se produjese la delimitación geográfica actual. La verdad es que hubiese sido una noticia fabulosa para todos los serranos y serranas que un descubrimiento de tal envergadura se hubiese producido en nuestros términos, pero lo cierto es que no ha sido así.

Sin embrago, quizás sea lo mejor, pues tal vez hubiese corrido la misma suerte que las conocidas termas romanas de la finca Madregrulla, en un estado lamentable de conservación. No sé a quién debemos culpar por ello, si a la administración central, al gobierno local, o a ambos, lo que sí sé es que habría que tomar cartas en el asunto y preocuparnos por nuestro patrimonio, como hacen otros pueblos y ciudades, guardianes y difusores de su cultura, su historia y su arte.

Referente a lo anteriormente dicho acerca de que el cortijo La Mezquita podía haber pertenecido a Sierra de Yeguas, hay un hecho, tal vez no conocido por muchos, que relata el juicio acaecido entre los pueblos de Antequera y Estepa en el que, en resumidas cuentas, se disputaban la pertenencia del cortijo.

Por otra parte, la primera cita concreta de este topónimo, corresponde a las ordenanzas de Estepa de 1534, donde se nos habla de "Las mezquitillas" como un "edificio antiguo". En esta fecha que hemos citado, Sierra de Yeguas, a su vez, se conocía como "Cortijo Sierra de las Yeguas", perteneciente al marquesado de Estepa, pues aun Sierra de Yeguas no tenía término propio.

Ha sido D. Carlos Gozálbez Cravioto el descubridor de una mezquita medieval árabe en el cortijo del mismo nombre, La Mezquita, hecho que finalmente ha llevado a considerar la enorme importancia de la misma, tanto que ha sido declarada Bien de Interés Cultural. Según los entendidos, esta mezquita se construyó pensando en la posterior creación de un poblado o una villa, que en realidad nunca se llevaría a cabo, o al menos no hay restos que diga lo contrario.


Viéndolo así, yo pienso y me hago la pregunta siguiente: ¿Se llegaría a terminar la citada mezquita? Nos enteraremos cuando se haga una profunda limpieza y se empiecen las excavaciones.

Por otro lado, me resulta extraño que en la amplia zona que abarca desde Sierra de Yeguas hasta el cortijo de La Mezquita, hayan aparecido tan pocos restos antiguos árabes, siendo ésta una zona tan concurrida en el ir y venir de aquellas gentes, pues se sucedieron incluso batallas de cierta importancia como la de las lagunas del río Yeguas o la del Madroño, entre otras escaramuzas de menor importancia. Se podría pensar que al ser toda la zona tan insegura (pues era también zona fronteriza entre árabes y cristianos) no propiciaría el asentamiento de las poblaciones. Según algunas opiniones, en la loma que conocemos como "cerrillo colorao" de la Sierra de las Yeguas se han localizado restos que podrían ser de época árabe, aunque otras fuentes más recientes afirman que son restos castellanos. También, dentro del mismo pueblo, aparecieron unas tumbas en una de las calles, concretamente la calle Castillo, durante unas excavaciones para la colocación de tuberías de agua potable. Según el experto del momento, los restos hallados eran de época árabe. En esta misma calle se cuenta que existió un torreón de vigía y que es por lo que se le puso el nombre de calle Castillo.

Otra zona de Sierra de Yeguas con tintes históricos parece ser que fue el cerro que conocemos como "cerro castillo". Recientemente descubro en unos escritos referente a la conquista de Antequera que a dicho cerro se le llamaba por aquellos tiempos la "loma del Castillejo", porque existió una fortaleza de transición, es decir de campaña. Posiblemente, el material que se empleara para esta fortaleza o campamento fuese de los árboles que cortaron en la zona que fue totalmente talada y arrasada, aunque también pudo ser a base de tiendas de campaña o jaima.

El día Martes 23 de Diciembre de 2008, según el periódico Sur de la provincia publico lo siguiente: la Junta de Andalucía declara monumento la Mezquita rural de Antequera.

El inmueble, edificado entre los siglos X y XI, contará con la protección del Gobierno andaluz.

El mejor ejemplo de mezquita rural que se conserva en la provincia de Málaga cuenta ya con la protección de la Junta de Andalucía. Y es que el consejero de Gobierno aprobó ayer inscribir en el Catálogo General del Patrimonio Histórico andaluz, como monumento, el cortijo de las Mezquitas, con un entorno delimitado de 345.339 metros cuadrados pertenecientes a Antequera, Sierra de Yeguas y Campillos.

El cortijo fue originalmente una mezquita con patio y un número que rodeaba todo su perímetro. La utilización en el inmueble de cerámica propia de la última etapa de la corte omeya y de los primeros reinos de taifa ha permitido datarlo entre finales del siglo X y principios del XI. Pese a su transformación en cortijo en 1552, la mezquita, de 840 metros cuadrados y capacidad para 700 personas, conserva los contrafuertes de los muros y consta de dos partes.

Por un lado está el 'sahn', de estructura cuadrangular construida en mamposterías y que delimita el espacio del patio, y por otro el 'haram', definido mediante tres naves paralelas al muro de la 'quibla' y que conserva arcos de herradura de separación de la nave.

El hallazgo de la mezquita fue obra del profesor de Historia en el IES Ciudad de Melilla, Carlos Gozálbez Cravioto, quien en 1982 inspeccionó la zona para buscar un yacimiento romano. En 2002 consiguió entrar en el inmueble y estudiarlo. Su descubrimiento se hizo público en 2006 con la presentación del libro 'El cortijo las Mezquitas. Una mezquita medieval en la Vega de Antequera.

viernes, 27 de septiembre de 2013

¿ Quién era San Isidro ? - 2ª Parte

Esta carroza obtuvo el primer premio en el año 1983, y fue presentada, construida y patrocinada por la empresa Cooperativa Serrana de Carpinteros COSECA. La figura del Cenachero fue construida por un servidor, Antonio Solis, ayudado por Antonio Mora Martín durante la época en la que estuvo viviendo en Sierra de Yeguas.
Seguimos con San Isidro.

Si mal no recuerdo, el día 15 de Mayo de 1953, todas las carrozas, bien engalanadas, se colocaron en la calle Villavicencio, y a las once de la mañana se procedió al desfile romero. En la primera carroza se colocaba a San Isidro el labrador, que desde ese momento se proclamaba patrón de los labradores.
Seguidamente, aproximadamente una veintena, seguían a la carroza matriz, encaminando la calle la Cruz, hasta la puerta del Ayuntamiento, donde era obligatorio hacer una pequeña parada para que el jurado deliberará cuáles serian los primeros premios. Una vez que cada carroza había pasado ante el jurado, seguían su marcha para hacer el camino hasta llegar a la finca El Puntal.

Titulo de esta carroza: LA FERIA. Obtuvo el tercer premio. Fue presentada y construida por COSECA, Por la derecha aparece el ya mencionado D. Antonio Mora Martín, y por la izquierda la niña Mariluz García.
Durante el camino, los romeros cantaban y degustaban el buen vino. Tras la llegada, se celebra la misa al Santo Patrón. Después, ya todo era baile y buena comida. Los expertos en hacer "la porra" andaluza procedían a prepararla, ya que en Sierra de yeguas había y hay muy buenos "labradores de la porra".
Por la tarde, ya escalonadamente, cada carroza hacía el regreso para prepararse para la fiesta y el baile de la noche.
El los primeros años, la romería duraba tres días. Incluso se montaban los alumbrados y algún que otro cacharro de feria.
Estas fiestas se celebraron durante nueve o diez años, después tuvimos unos cuantos años que no se llegó a celebrar.
Después, desde 1962 hasta 1965, el instituto de Colonización construye el nuevo poblado para los colonos y se hace nueva reforma parcelaria, convirtiendo todas las tierras de regadío e incorporando nuevas tierras compradas al cortijo Peñuela. Los antiguos parceleros, que labraban unas treinta fanegas de secano, pasaron a tener entre 9 y 13 fanegas, pero estas ya de regadío, bien preparada de drenaje y canales para un correcto desagüe.

Antigua carroza de las que celebraban la romería en la finca El Puntal.
Tras la construcción del poblado, se piensa en recuperar la romería. Así,  a principios de los años setenta, se le da un nuevo impulso e esta fiesta, organizándose desde el Ayuntamiento un grupo de jóvenes y de mediana edad para hacer las carrozas. Dichas carrozas pasaron de ser de tema romero a artística. En cada una de ellas se plasmaba cualquier motivo de actualidad, llegándose a conseguir trabajos de alta relevancia.
 
El carro o carreta que se empleaba en los tiempos de su fundación ya quedaba atrás, puesto que escaseaban. Entonces, hubo que emplear remolques arrastrados por un tractor. Algunas carrozas empleaban dos remolques, debido al gran tamaño del tema que habían escogido sus organizadores.

Esta bella carroza obtuvo el 1º premio. Construida y patrocinada por HEGOMAR. Los ciervos fueron construidos por un servidor, Antonio Solis.
El desfile de carrozas en Sierra de Yeguas alcanzó un interés tal que todos los pueblos limítrofe se desplazaban para ver el atractivo y colorido de verdaderas obras de arte, incluso algún que otro visitante se interesa en colaborar, ya que para poderlas construir había que echar mano de las casas comerciales que actuaban como patrocinadoras.
Delante de cada carroza se instalaba una pancarta anunciando el nombre de la carroza y la casa patrocinadora. Lo cierto es que cuando se buscaban los patrocinadores nadie dudaba en colaborar, incluso entre los pueblos, pues sabían que iban a colaborar en un trabajo de cultura de bastante relevancia.
Durante 25 años se mantuvo este alto nivel "carroceril". Pero como todas las cosas que no se cuidan y no se le da el apoyo que merecen, termina por perderse, aunque en este caso no se ha perdido, solo que hemos vueltos al sistema antiguo. carrozas rocieras, baile y buena comida entre amigos.
Si hoy en día existiese este tipo de carrozas artísticas de tiempos a tras, estoy seguro de que se podrían declarar de interés artístico cultural. 



¿ Quién era San Isidro ? 1ª Parte ?

jueves, 6 de junio de 2013

¿ Quién es San Isidro ? - 1ª Parte

San Isidro es por excelencia el patrón de los campesinos, es el santo a quienes muchos acuden para que llueva. 

Fue un hombre ejemplar, de buen corazón. Contrajo matrimonio con María Toribia, conocida más tarde con el nombre de Santa María de la Cabeza. En Madrid, cuidó  las tierras de la familia Vargas. Fue en ese momento cuando realizó las tareas de labrador. Falleció a los 90 años.

Durante toda su vida de labrador tuvo un gran aprecio con los animales. En ningún momento maltrató a los bueyes y a los otros animales de trabajo de la hacienda.

Existe una leyenda que explica que un día de invierno y mientras se dirigía al molino con un saco de grano sintió pena de los pájaros que con la nieve ya no encontraban alimento y que estaban a punto de morir. Isidro aparto la nieve y vació allí la mitad del saco.

Al llegar al molino el saco estaba lleno como antes.

Sierra de Yeguas
Sobre la figura del santo se cuentan muchas narraciones populares. Una de ellas "la olla de San Isidro" cuentan que cada año nuestro amigo organizaba una gran comida popular donde eran invitados los más pobres y marginados de Madrid su ciudad natal.

Sin embargo, en una ocasión el número de presentes superó lo previsto y la comida que habían preparado no llegaba ni a la mitad de los convocados. Isidro metió el puchero en la olla y la comida se multiplicó "milagrosamente", hubo para todos y más.

Otro prodigio, y que daría lugar a su beatificación, narra que habiendo caído gravísimamente enfermo el rey Felipe III, a su regreso de Lisboa. en Casarrubios del Monte (Toledo), le fue llevado el cuerpo de San Isidro hasta su estancia real; y el monarca sanó milagrosamente.

El 15 de Mayo es fiesta en Madrid, en honor a su patrón San Isidro labrador.

Cuenta la leyenda que San Isidro hizo brotar una fuente en un lugar donde no había agua.

Por eso en ese lugar se construyó la ermita de San Isidro donde los madrileños acuden en romería.

Existen numerosas ermitas dedicadas al santo, siendo la más popular la que hay en Madrid  en el paseo 15 de Mayo en el barrio de Carabanchel, donde cada año en el día de su fiesta se bendice el agua de la fuente del agua, la misma que el santo hizo manar en tiempos de sequía.

Los madrileños en este día van a la pradera San Isidro para pasar el día comiendo un rico cocido al aire libre, visitar la ermita de San Isidro y poder beber el agua que mana de la fuente del santo buscando la salud y la purificación. Allí podemos encontrar a muchas personas que van vestidas al modo tradicional y que se denominan chulapos o chulapas.

Durante este día suena continuamente el chotis, el baile típico de Madrid y la algarabía de los organillos acompañan la fiesta.


Navahermosa
También en Sierra de Yeguas se celebra  la festividad de San Isidro, a quien los serranos y serranas les tenemos un especial aprecio, es el patrón de la pedanía de Nava Hermosa incluso la Iglesia lleva su Nombre.

En el año 1951 y siendo alcaide de Sierra de Yeguas Don Jesús García Hidalgo, se llevó a cabo uno de los hechos más aceptable de todos los tiempos en nuestro pueblo: la reforma agraria. esta consistió, en el reparto de parcela de los cortijos el Concejil y "Nava hermosa" o "Peñuela", como popularmente se conoce.

Una vez repartidas las tierras y todos los aperos, se crea una "Hermandad de Colonos", en la que se elige como patrón a San Isidro "El labrador." Esta Hermandad, conjuntamente con la Hermandad de Labradores y el excelentísimo Ayuntamiento, deciden organizar una romería el 15 de Mayo, coincidiendo con la fiesta de San Isidro el Labrador. De esta manera, y con el debido consentimiento de su dueño D. Fernando Lorín, se elige el cortijo el Puntal celebrar la fiesta y comida campestre.

Una vez que todo está organizado, se procede al arreglo de las carrozas. Cada colono se esforzaba en que la suya fuese la mejor, para poder alcanzar algunos de los premios que se otorgaban.

Si mal no recuerdo, el día 15 de Mayo de 1953, todas las carrozas, en un total de treinta, bien engalanadas, se colocaron en la calle de Villavicencio.

CONTINUARÁ...